Los sectores más afectados son el promotor y constructor, auxiliar de construcción, financiero, retail, automóvil... Pero lo que me llama profundamente la atención es que en estos sectores todos nos damos cuenta que hay problemas pero muy pocos realmente están actuando de una manera decidida para adecuarse al nuevo entorno. Haciendo mía la frase de Einstein: "Si quieres resultados diferentes, no hagas lo mismo que siempre".
Muy pocas organizaciones actúan de una manera decidida en plazos relativamente cortos. De hecho, tal y como se señala en el Centro de Conocimiento de Gestión de Crisis de Improven, las organizaciones tardan de media 17 meses en reaccionar a la crisis por lo que obviamente, la respuesta es muy lenta. Y claramente hay una relación directa entre el tiempo de respuesta y el éxito conseguido en la gestión de la crisis.
El mensaje es claro: ¡Ahora o nunca! Hay muchas organizaciones que necesitan reaccionar rápido porque sus balances no pueden aguantar 2 años de malos resultados. Nuestra recomendación es que hay que tomar decisiones rápidas en este trimestre para recuperar la cuenta de resultados antes de final de año y encarar el año 2009 de una manera más positiva.
Un ejemplo práctico de lo importante que es la velocidad de reacción es el caso de una empresa auxiliar de construcción de facturación en torno a los 100 millones de euros y con unos 400 empleados con la que hemos tenido la oportunidad de de trabajar en Improven en los últimos meses. Esta compañía tenía unas pérdidas en torno a los 500.000 euros mensuales (sin suponer el efecto estacionalidad) y habían hecho un plan de reestructuración planteado con un horizonte de 18 meses.
Con esos horizontes, la compañía tenía serios problemas de viabilidad por lo que tras un análisis inicial de unas semanas, nosotros rehicimos el plan para hacer los cambios más importantes en los primeros 100 días y que tras los primeros 9 meses, se haya conseguido la parte más importante de los resultados.
En este caso en concreto y con este nivel de pérdidas mensuales, la diferencia entre ambos planes ha representado una diferencia de 5,8 millones de euros. Como se puede imaginar el lector, esta diferencia es la que marca poder continuar o cerrar la empresa.
Por ello y tras ver lo importante del tiempo en estas decisiones, es interesante que profundicemos en el porqué de estos retrasos. Básicamente, encontramos dos grandes barreras psicológicas que se pueden dar por separado o conjuntamente y que son algunos de los motivos por los que se tarda tanto en reaccionar:
- Una barrera debida a la necesidad de interiorizar lo que está sucediendo. Entiendo que psicológicamente es difícil haber pasado en 6 meses de ser un gestor exitoso con ganancias millonarias a tener pérdidas millonarias. Hay un componente humano difícil de interiorizar en esa situación psicológica de pasar de ser un "ángel" a ser un "demonio" en sólo unos meses.
- La otra barrera habitual es la falta de experiencia y no tener muy claro qué hacer en estas situaciones porque previamente no se han vivido casos parecidos. Muchos ejecutivos en estas situaciones se paralizan y esperan que la situación se resuelva sola.
Realmente, ninguna de las dos situaciones es una buena noticia. Tenemos que darnos cuenta que las crisis hay que aprovecharlas pero no puede pasar tiempo sin actuar.
Sin duda, la velocidad es muy importante y cuanto antes empecemos a movernos, antes llegarán los buenos resultados. Cada minuto que pasa nos está haciendo perder dinero... ¿Cuánto es en su caso?