Los retos a los que se enfrenta la industria hortofrutícola deberán permitir a esta situarse a la altura de la actual situación.

El sector hortofrutícola entra en una nueva etapa por la reducción de ayudas provenientes de la Unión Europea. Sin estas subvenciones, los comercializadores tendrán que acertar en sus compras ya que no sacarán prácticamente provecho de la baja calidad. La consecuencia directa es un año duro en el campo y en los almacenes.
Además del incremento del coste de la fruta, la mano de obra seguirán subiendo progresivamente y cada vez se debe pensar en modernizaciones y automatizaciones para abandonar poco a poco el factor humano en tareas que no aporten valor.
IMPROVEN está ayudando a numerosas empresas del sector a revitalizar sus estrategias, a poner en marcha mejores prácticas a nivel de equipos de trabajo, profesionalización organizativa, deslocalización de compras, reducción de costes y aumento de márgenes, potenciando los factores claves de éxito, así como el talento, para, en su conjunto, mejorar sensiblemente los beneficios empresariales.