Para salir reforzado de esta crisis, las empresas deben redefinir sus modelos de gestión para ser más competitivas. Diversos estudios realizados por Improven indican que encontramos tres características comunes en las empresas más competitivas en el entorno actual. Esas tres características empiezan por G, lo que denominamos las 3Gs:
Globales: Ante las dificultades del mercado español y para diversificar riesgos, las empresas deben interiorizar que, en la mayoría de productos y servicios, el mercado es el mundo. Además, aunque el primer paso debe ser vender, finalmente las empresas deben analizar la posibilidad de fabricar, almacenar, comprar, vender, etc. en el ámbito internacional. En una palabra, se deben plantear ser empresas globales firmemente.
Gestionadas excelentemente: Las empresas necesitan estar mejor gestionadas para ser competitivas en el entorno actual en el ámbito internacional. En ese sentido, la optimización estratégica, operativa y financiera es absolutamente clave. A este respecto hay 3Cs en las que se enfocan las empresas mejor gestionadas en momentos turbulentos: caja, clientes y costes.
Grandes: Las empresas españolas tienen un problema importante de tamaño que les limita en muchas economías de escala. Por ello, deben lanzar planes de crecimiento orgánico y fusiones/adquisiciones. Por un lado, para recuperar el tamaño perdido en los últimos años y, por otro para conseguir economías de escala a fin de ser más competitivos en el ámbito internacional.
Y, claramente las 3Gs están muy relacionadas entre ellas ya que es difícil ser global si no se es grande, al igual que es complicado contar con un buen modelo de gestión si no se tiene un tamaño adecuado y, por tanto, se tiene capacidad de atraer y retener talento.
Como en otros artículos he hablado bastante sobre gestión, me gustaría profundizar en los otros dos conceptos: globales y grandes. Empezando por el componente internacional, en el contexto actual la globalización ya no es una elección sino una obligación. Lo cierto es que el mercado español es uno de los que peor se está comportando ante la crisis y existen otros mercados que están actuando mucho mejor. Hasta aquí, la teoría es conocida por todos pero la realidad es que la mayoría, por no decir casi todas las compañías que intentan la "aventura internacional", fracasan. Obviamente, la pregunta es: ¿por qué ocurre esto? Nuestra experiencia nos traslada que para conseguirlo con éxito hace falta que se den seis condiciones: Tener un modelo de negocio testado y funcionando con éxito en el ámbito doméstico, disponer de una estructura organizativa preparada para una presencia internacional, identificar perfectamente los factores de éxito en el mercado doméstico y comprobar que sean "exportables", contar con un conocimiento profundo del cliente tanto en el mercado doméstico como en los mercados objetivo, asignar recursos humanos y económicos suficientes y gestionar correctamente el cambio cultural.
Profundizando en la cuestión del tamaño, considero que para que España salga de la crisis, las pymes deben cambiar de escala. Cuando se estudia la tipología de estas, que son el grueso de la economía española, encontramos que el tamaño medio es inferior al de otros países y eso nos genera una desventaja competitiva frente a los competidores internacionales.
En multitud de estudios de Improven en distintos sectores, hemos llegado a una conclusión común: los sectores se van a concentrar y van a haber menos empresas aunque más grandes. Lo que sucede habitualmente en tiempos de crisis es que un sector en el que antes de la crisis hubiese por ejemplo 100 competidores, tras la crisis seguramente lo que suceda es que el tamaño del mercado disminuya, por ejemplo un 30%, pero que el número de jugadores disminuya un 40%. De esta manera, las cuotas de mercado se reequilibran y con ello surgen empresas que salen reforzadas y otras que tienen graves problemas. Este proceso se puede producir de manera activa o pasiva. El fenómeno de la concentración pasiva se produce principalmente cuando un sector se concentra debido a la desaparición de empresas por el cierre de estas. Sin embargo, el de la concentración activa se lleva a cabo cuando existen empresas en el sector que inician un proceso de fusiones y adquisiciones.
Desgraciadamente lo que vemos en el día a día de las pymes es que aunque en muchos sectores se habla demasiado de los procesos de concentración, la realidad práctica es que hay muy pocas operaciones de fusiones y adquisiciones entre ellas. Los motivos son básicamente la falta de conocimiento de las oportunidades que ofrecen estas operaciones así como el componente emocional. Sin embargo, guste o no guste, los mercados se van a concentrar y las empresas van a decidir, tomando una decisión, o dejando de tomarla, si su proceso de concentración es activo o pasivo. ¿Cuál es tu decisión?
Como conclusión, te animo a que reflexiones sobre tu posición en cada una de las 3Gs y te hagas tres sencillas preguntas: ¿tengo la presencia internacional necesaria? ¿mi tamaño es suficiente? ¿tengo una gestión excelente en mi empresa? Como seguramente alguna de las respuestas es que "no", puedes haber encontrado una oportunidad estratégica clave para los próximos meses y años de tu empresa.