¿Por qué no hay más concursos de acreedores?

Creado el: 13/10/2009   
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Aunque se hable de brotes verdes y todos nos esforcemos en buscar indicadores que apunten al optimismo, la realidad es que el día a día de las empresas y sus mercados sigue siendo duro. No se adivina la recuperación a corto plazo y es habitual encontrar en las empresas números rojos y caídas de ventas frente al año anterior entre el 30 y el 50%. De hecho, hay casos de sectores enteros en situaciones delicadas como el inmobiliario, los concesionarios de automóviles, auxiliar de construcción, retail moda, la industria, auxiliar del automóvil, etc.

En esta situación, el número de concursos de acreedores de empresas importantes es relativamente pequeño. ¿Por qué? Por un lado, porque las entidades financieras están haciendo todo lo posible para evitarlo y por otro, porque las empresas están optimizando su circulante (cobros, pagos y stocks), que al fin y al cabo es el parámetro clave para evitar el concurso.

¿Por qué se evitan los concursos? Se evitan porque no son una buena solución ni para las empresas ni para la banca. Para las empresas porque, por distintos motivos, menos del 5% de las empresas que entran en concurso llegan al convenio. A la banca tampoco le interesa que las empresas entren en concurso porque las provisiones son muy importantes. Hemos de tener en cuenta que un gran concurso (como por ejemplo cualquiera de las grandes inmobiliarias) tiene un impacto muy importante en la morosidad y los resultados de muchas entidades.

Y en contra de la opinión generalizada, quiero agradecer el papel de las entidades financieras. Aunque puede parecer que son el malo de la película, la realidad es que, gracias a su actitud en esta crisis, se está evitando un drama empresarial muchísimo más importante del que se está viviendo. Aunque es más difícil el acceso al dinero que hace unos meses, en la actualidad está siendo relativamente sencillo conseguir refinanciar la deuda siempre que se compran algunas premisas básicas (plan de negocio claro, garantías, confianza, equipo, etc.). Esto está ayudando definitivamente a la viabilidad de las empresas y en un próximo artículo hablaré de las claves de éxito en el proceso de refinanciación.

Aunque hay muchas variables: composición del pool, garantías, plan de negocio, etc., en las refinanciaciones, a efectos prácticos están apareciendo dos casuísticas muy diferentes: cuando hay garantías suficientes para la refinanciación y cuando no las hay. En el primer caso, la decisión es relativamente sencilla para la banca ya que se encuentran una empresa que no puede pagar en los plazos y condiciones que se había comprometido y sólo hay dos opciones: refinanciar o concurso. Refinanciando la deuda, la banca consigue una mejora de garantías, márgenes y retrasar el problema. Además, con un poco de suerte, la empresa podrá repagar la deuda y el problema se habrá solucionado.

Sin embargo, en los casos en los que hay escasez de garantías, la situación es más complicada. Por ejemplo, ahora estoy en una refinanciación con una deuda total en torno a 500 millones (en la que no hay garantías adicionales) en la que uno de los bancos tiene una posición de 120 millones. Para que la empresa no tenga problemas de tesorería los próximos tres años es necesaria una inyección de 20 millones de liquidez además de carencias. Ante esta situación, la pregunta que se hace el banco es ¿refinancio, concedo carencias y aporto mi parte proporcional de los 20 millones (4,8) o se va a concurso y tengo que provisionar una cantidad mucho más importante? La respuesta habitual es la primera.

Tal y como señalaba este ejemplo, está siendo muy habitual la refinanciación esperando que el entorno mejore en unos meses o años. Conceptualmente, lo que se está haciendo es tirar la pelota hacia delante y ver qué puede pasar a nivel macroeconómico en el futuro próximo. Por tanto, hay dos alternativas, que la economía empiece a crecer de una manera importante y todo este problema se resuelva. O que no lo haga y haya multitud de concursos de acreedores los próximos meses provocando un efecto goteo que puede tener un importante impacto psicológico generalizado.

De hecho, en los últimos meses las entidades financieras han empleado la dación en pago para solucionar una parte de los problemas (principalmente en el sector inmobiliario aunque también en otros casos). Pero tras la fase de pago con activos (dación en pago), el movimiento que cada vez llega con mayor fuerza es que las entidades financieras se están quedando con paquetes de acciones de las empresas. Esto se debe a que dentro de las refinanciaciones o en procesos normales de financiación, en muchas ocasiones, se pignoran las acciones de la sociedad como garantía. El problema viene cuando la compañía no puede atender al repago de la deuda y las entidades financieras ejecutan esas garantías.

Hay algunos casos hasta el momento en empresas cotizadas, grandes inmobiliarias, alguna participada de capital riesgo, etc. Pero este es sólo el inicio de un movimiento que seguro que se va a multiplicar en los próximos meses y ante el que las entidades financieras se deben preparar.

¿Y qué harán los bancos en esta situación? Pues al igual que han creado empresas para gestionar sus activos inmobiliarios, deberán crear vehículos para sus participadas con problemas. Aunque muchas entidades financieras ya tienen carteras de participadas, el tratamiento que van a tener estas empresas va a ser radicalmente distinta debido a su casuística particular. En muchas ocasiones van a ser empresas en las que el propietario era el máximo ejecutivo y por tanto, la banca va a tener que asumir tanto la propiedad como la gestión. A diferencia de la gestión de carteras en tiempos de bonanza en las que sólo era necesario ir a la reunión del Consejo de Administración, en este tipo de sociedades, las necesidades de gestión van a ser mucho más importantes.

Ante esta situación, las entidades financieras tienen una amenaza y una oportunidad al mismo tiempo. Si usan los correctos mecanismos para gestionar esta situación puede generarles importantes plusvalías. Sin embargo, una incorrecta gestión les puede generar problemas en sus balances y cuentas de resultados.

Como conclusión, la banca con su actitud está ayudando a evitar un drama empresarial muy importante y por tanto, a la supervivencia de muchas empresas. Va a ser muy importante su rol en los próximos meses porque aún queda mucha crisis por delante y su impacto en el tejido empresarial dependerá mucho de las decisiones de las entidades financieras.

 

Comentarios

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Buenos días, Vd. apostó en noviembre de 2.008 porque una de cada cuatro empresas saldría reforzada de la crisis, ya que habría un efecto concentración, un refuerzo del líder y una focalización en nuevos nichos. ¿No cree que este artículo esta un poco enfrentado a lo que dijo entonces? ¿No cree que sin filtro de jugadores no puede haber concentración?. Estoy de acuerdo en que el concurso de acreedores no es una solución, pero sí es la vía para poner en práctica una última oportunidad “de salvación de la Empresa” ante una situación que muchas veces ha venido provocada por el apoyo de las Empresas en sus líneas de crédito y no en su tesorería. Líneas de crédito abiertas y autorizadas por las entidades financieras pero sin garantías suficientes y solo avaladas por la despreocupación financiera y el fácil acceso al dinero (de las propias Entidades Financieras que se han “embarcado” en invertir en activos de riesgo cuestionable) de la situación anterior a la crisis. De hecho es de todos conocidos el cierre injustificado y por el “articulo 33” de varías Entidades Financieras a 31 de diciembre de 2.008 que provocaron el no poder afrontar pagos a infinidad de Pymes. Personálmente no veo el apoyo de las Entidades Financieras en la actualidad. Actualmente, creo que la refinanciación de la deuda, aunque buena opción, no es una realidad para las Pymes ya que no se conceden refinanciaciones ni carencias a este tipo de Empresas, no al menos a las "P's" y sí a las "M's". De hecho, explíqueme qué valor tiene para un Banco un paquete de acciones de una empresa que se encuentra con que o se refinancia o se va a Concurso. La deuda del Banco, al final, crecerá en cualquier caso y el valor de la Empresa bajará puesto que queda a merced de un tercero sin pasión alguna por los activos de la Compañía adquiridos. Por último, ¿Realmente cree que la vuelta del verano ha sido tan dura como vaticinaban?, cual es la realidad ¿hay amenazas de ir a peor o a mejor? ¿cuales son los indicadores? Gracias,
F. S. S.
Buenas tardes F.S.S., Es muy interesante su comentario y respondo a las distintas preguntas. Dice, ¿No cree que este artículo esta un poco enfrentado a lo que dijo entonces? ¿No cree que sin filtro de jugadores no puede haber concentración? Mi contestación es que los conceptos de otros artículos y éste, están totalmente relacionados. Es obvio que para que haya empresas que salgan reforzadas, es necesario que se de un efecto concentración y por tanto, algunas de ellas cierren. Lo que señalo en este artículo es que debido a las distintas circunstancias que comento, el porcentaje de empresas que acaben cerrando será mucho más bajo del que se habría dado en caso que las entidades financieras hubiesen tomado decisiones distintas. Sobre las refinanciaciones, hay que estudiarlas caso a caso aunque realmente nuestra experiencia los últimos meses está siendo bastante positiva. Cuando hay un buen plan de negocio, una buena estructuración financiera, un buen equipo y un nivel razonable de garantías, las probabilidades de éxito son muy altas. Sobre la vuelta de verano, la verdad es que está siendo bastante dura y poco a poco irá apareciendo esa realidad en los indicadores macroeconómicos que nos darán bastantes sorpresas negativas a corto plazo. Seguimos en contacto. Eduardo Navarro.
Eduardo Navarro
Estimado Sr. Navarro, Cual es su opinión acerca de los Facilitadores financieros propuestos desde el Ministerio de Economía y que están a punto de salir a escena en este entorno tan difícil para la consecución de crédito? Ayudarán, complementarán, redundarán... tendrán un éxito relativo similar al francés... Muchas gracias por sus estupendos artículos.
JR

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Autor

  • Eduardo Navarro
  • Presidente ejecutivo
  • enavarro@improven.com
  • Eduardo Navarro cuenta con una dilatada experiencia en más de 150 empresas en las que ha mejorado sus resultados en procesos de expansión o de reestructuración, muchas de ellas líderes en sus sectores: automoción, inmobiliario y construcción, distribución minorista (retail), alimentación, baño y cerámica, financiero, capital riesgo, gran consumo, ocio y turismo, papel y cartón, distribución mayorista, industria, auxiliar construcción, transporte y logística.

    Está considerado como uno de los mayores expertos en España sobre Gestión de Crisis. Es autor del libro "¿Quieres salvar tu empresa?" de editorial Planeta, uno de los libros de gestión más vendidos de este año y que trata sobre las prácticas de gestión para gestionar con éxito en tiempos de crisis. Es un libro eminentemente práctico con más de 100 casos.

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