El mundo ha cambiado. Ahora estamos globalizados y por tanto la situación no es comparable y al mismo tiempo es bastante impredecible.
Nunca hemos tenido una crisis de confianza como la actual en un mundo globalizado como el que tenemos. Pero independientemente de las fluctuaciones bursátiles de los últimos días, lo que está claro es que, para la economía real, el año 2009 va a ser más duro que el 2008. Lo importante es que esta crisis es sólo el principio de unos meses duros y van a suceder cosas que hasta hace poco nadie imaginaba que podrían ocurrir.
La pregunta que más habitualmente se hace es cuánto va a durar esta situación. Sinceramente, nadie puede saberlo porque depende de decenas de hipótesis que actualmente son impredecibles. Hay variables que pueden cambiar bastante el panorama de los próximos meses como por ejemplo qué va a suceder a nivel financiero con la intervención de los gobiernos y el nivel de activos tóxicos, si estas ayudas serán suficientes y los gobiernos tendrán capacidad financiera, si los líderes tanto políticos como empresariales van a liderar o van a estar atenazados por la presión, las tasas de desempleo, la evolución de las materias primas y de la inflación, la unión o desunión de la Unión Europea ante la crisis, etcétera. Es difícil hacer previsiones hasta que no se vayan despejando algunas de estas incógnitas.
Por nuestro trabajo del día a día con empresas, vemos cómo la crisis financiera está impactando duramente en la liquidez de la mayoría de los sectores debido a la falta de financiación de circulante. Por ello, las consecuencias de lo que está sucediendo las vamos a seguir viendo en los próximos 18 meses más. En este sentido, en los próximos meses claramente hay dos indicadores que se van a disparar: el desempleo y los procesos concursales (antiguas suspensiones de pagos) hasta llegar a niveles importantes. En definitiva, el túnel es bastante largo.
Pero el trabajo de cada uno de los líderes es encontrar la luz al final de ese túnel. Y aunque los plazos son impredecibles, lo que sí que tiene en común esta crisis con otras es que para un porcentaje de las empresas la crisis es una oportunidad.
Como ejemplo podemos hablar del sector financiero, que es seguramente el sector más golpeado por la situación a nivel mundial. Este sector se está transformando día a día debido a las caídas o bien las compras de última hora de grandes compañías como Lehman Brothers, AIG, Merril Lynch, Fortis, etcétera. Sin embargo, aparecen algunos jugadores que están saliendo reforzados del momento actual como Santander, Nomura, etcétera. ¡Son las dos caras de la misma moneda!
Con este ejemplo tan visual encontramos la cara y la cruz de las crisis... En este sentido creo que lo que todos tenemos que intentar es hacer todo lo posible para ser uno de los ganadores de la situación.
Como conclusión, nos tenemos que preparar para una crisis intensa y hemos de luchar por ser de los que encuentren oportunidades en crisis. La receta aprendida de los que han triunfado en otras crisis se resumen en: Agilidad, Contundencia, Comunicación, Imaginación, Objetividad y Núcleo. En una palabra, ¡ACCIÓN!