Cómo preparar mi organización para el futuro

20 Mar2019

¿Cómo es la organización del futuro?

 

Una empresa es tan buena como buenos son sus personas, así de claro lo tienen los grandes empresarios. Esto puede sonar a cliché, pero aun así, los empresarios que de verdad se preocupan por la sostenibilidad y el futuro de su empresa, creen firmemente que el equipo es determinante para el resultado de su compañía.  

Lamentablemente, la mayoría de las empresas se centran en aspectos operativos del negocio (compras, ventas, producción, logística , marketing…) sin pensar que estas responsabilidades evidentemente necesarias para el negocio- deben ser ejecutadas por personas. 

Pero tampoco caigamos en el error de creer que fichando a estrellas tenemos el objetivo conseguido.  El simple hecho de tener gente muy buena no es garantía de éxito, ni mucho menos. Existen otros factores necesarios para que la organización funcione de la manera adecuada. Comentemos los más interesantes:

 

¿Cuales son los principales factores necesarios para el buen funcionamiento de una organización?

 

1. La estrategia: el origen y la razón de ser de la organización.

La mejor organización es la más coherente con la estrategia de la empresa. Si un eje estratégico de la empresa es, por ejemplo, digitalizar la empresa, tendrá sentido disponer de un departamento de digitalización y/o reenfocar al departamento de TI para que la estrategia no sea una declaración de intenciones y se convierta en acción.

Hablando de coherencia, en Improven insistimos mucho en la elaboración de los planes estratégicos contando activamente con los directivos. Cuando son involucrados en la definición de la estrategia, su implantación es infinitamente más efectiva.

Una buena manera de aterrizar la estrategia a la organización es la definición de un mapa de procesos que los clasifique en estratégicos, clave o de soporte. 

Los procesos estratégicos deberán ser propiedad de departamentos determinados, y no deberíamos acumular demasiados procesos de este tipo en un departamento. Un ejemplo: en una empresa cuya estrategia sea ser líder en la innovación de producto (proceso estratégico: I+D) se justificará que exista un departamento de innovación de producto/servicio, independiente de marketing o de calidad.

Un punto importante es que la organización debe apuntar a la estrategia de futuro de la empresa, no al pasado. Existe una organización para cada momentum estratégico de la empresa. 

 

2. Las cosas mejor cuanto más claras

Es algo fundamental que las personas trabajemos con claridad en nuestras responsabilidades y en nuestros objetivos. Parece obvio, pero es absolutamente necesario (y poco frecuente) escribir y compartir las responsabilidades, los procesos donde participa, el alcance y el propósito y los indicadores de cada puesto de trabajo con el fin de no solaparse entre áreas o personas y, sobre todo, con el objetivo de que toda la organización sepa a quien dirigirse cuando tenga una necesidad.

En Improven somos firmes defensores de la idea de que las empresas deben depender de los procesos, no de las personas. Con esto queremos decir que cuanto más descrito esté el trabajo de las personas y más relacionado esté esa descripción con los procesos de la empresa, mayor coherencia habrá entre el trabajo diario de ese trabajador y la estrategia de la empresa. Otra ventaja será que sufriremos menos si alguno de los trabajadores más importantes abandona la empresa.

 

3. La vinculación, el mejor fidelizador de personas.

Hablamos de estrategia, procesos, organización… pero ¿dónde están las personas?

En este difícil puzzle que es definir e implantar la mejor organización para cada empresa, debemos hablar del equipo: lo más importante. 

No quiero hablar de los conocimientos de las personas de la organización; Tatampoco de sus habilidades ni actitudes, que daré por supuestas. Quiero hablar de un paso más en la relación entre empresa y empleado, que es la creación de vínculos más allá de los del contrato laboral.

La motivación, el orgullo de pertenencia, la identificación con los valores de la empresa son activos que no sólo vinculan al trabajador con la empresa más allá del salario sino que lo convierten en un embajador, en un “evangelista” de la empresa, tanto dentro como fuera de la empresa, lo que desde luego tiene grandes consecuencias: mejora el ambiente de trabajo, los clientes y proveedores nos ven como una empresa coherente entre lo que decimos y lo que hacemos, atraemos nuevo talento y nos posiciona socialmente como una empresa completa a todos los niveles.

Debemos ser conscientes que durante los próximos años las empresas, gracias a la tecnología y a la continua mejora del acceso a la información, van a llegar a una situación de escasa diferenciación en sus productos y servicios, con lo que una importante diferenciación nos la puede proporcionar el talento que seamos capaces de atraer y retener en nuestra empresa, para conseguir así ser mejores y diferentes  al resto. Esto quiere decir que vamos a tener una continua pelea por el talento, por su atracción y por su retención. Para ello debemos implantar mecanismos de vinculación del talento.

 

4. ¿Cómo lograr esa la vinculación del talento?

Los buenos trabajadores lo son porque la empresa se lo deja demostrar. Por ello, debemos darles oportunidades de demostrar su valía; debemos promover la autonomía; la capacidad de decisión y emprendedurismo; y la falta del miedo al error, para que los empleados puedan desarrollar sus ambiciones dentro de la empresa.

La empresa debe ser abierta, transparente con la información, receptiva a la crítica y al cambio. Así mismo, debe ser generosa, proporcionar formación y oportunidades de desarrollo.

Un punto capital es la coherencia entre los valores de la empresa y los de las personas. Cuanto más parecidos son los valores y comportamientos de la empresa con los del trabajador, mayor coherencia, mayor vinculación y mayor orgullo de pertenencia.

 

En Improven trabajamos para que nuestros clientes mejoren su competitividad. Esa es nuestra razón de ser, pero tenemos claro que esto no lo logramos sin disponer de los mejores equipos, los nuestros y los de nuestros clientes. Por eso, y lo tenemos fijado en nuestra visión, queremos elevar la competitividad de la empresa, construyendo organizaciones excelentes, trabajando día a día con los equipos y mejorando su desempeño y sus resultados. 

 

Y tu, ¿Quieres tener la mejor organización? ¿Qué haces para conseguirlo?

 

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