La industria española, hasta el infinito y mas allá

15 Mar2017
Ahora que la coyuntura económica es favorable para las empresas españolas, es el momento de poner el foco en el mercado exterior.

¡Estamos de enhorabuena! Ya iba siendo hora de que nuestro país comience a lanzar datos positivos: «Las exportaciones españolas han logrado un récord de 254.530 millones de euros en 2016», como señalaba el diario El País.

Pero esta no es la única buena noticia: en un análisis del profesor del IESE Eduardo Martínez Abascal en su blog, se nos indica que el sector protagonista de la recuperación en España y que más contribuye al PIB es la industria, porque, si bien la industria sufrió especialmente durante la crisis con crecimientos negativos, más que el turismo o los servicios, es la función exportadora de la industria la que más está tirando del crecimiento de nuestro país. Tal y como indica Martínez Abascal “las exportaciones han sido el factor fundamental para que la crisis no fuera más fuerte en primer lugar, y para sacarnos de la crisis después.”

Las exportaciones han sido el factor fundamental para que la crisis no fuera más fuerte en primer lugar, y para sacarnos de la crisis después. Clic para tuitear Es la función exportadora de la industria la que más está tirando del crecimiento de nuestro país. Clic para tuitear

balanza comercial española - improven

Pero, ¿A qué se debe esta buena noticia para nuestra industria?

En España hemos estado durante demasiado tiempo focalizados en el mercado interior, sin embargo, cuando este cayó y se hizo necesario salir fuera a vender, conseguimos según dicen los datos existentes crecer en el exterior comparativamente más rápido que nuestros homólogos europeos.

En España vendemos barato. Esto se debe principalmente a que nuestros costes, principalmente los de mano de obra, son inferiores a los de nuestros socios europeos. Esta es una de las consecuencias de la reforma laboral. Ante prestaciones parecidas, nuestros costes nos hacen más competitivos.

Otro de los motivos es que somos excelentes productores. ¡Ya hablemos de vehículos, productos alimentarios, farmacéuticos, químicos, como de bebidas, confección, textil, cerámica, bienes de equipo, etc…, parece ser que los niveles de calidad y de servicio son altos, y, tal y como hemos comentado, a buen coste!

Ahora que tenemos una buena inercia debemos aprovecharla. Por ello, mi reflexión viene sobre la siguiente cuestión ¿Qué debemos hacer para que la recuperación mantenga su firmeza en el ámbito de las exportaciones?


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Para que esta firmeza se convierta en una fuerza «robusta» es fundamental que empecemos a construir sobre ventajas competitivas locales y más sostenibles que las actuales. De hecho para garantizar nuestra competitividad, es crítico que esto se produzca, sí o sí. El Informe The Future of Manufacturing: Opportunities to Drive Economic Growth, elaborado por el World Economic Forum no deja dudas: “Más del 70% de los incrementos de la riqueza de 128 naciones se explican por la capacidad de exportación de productos producidos en el país.”

¿En que deberíamos por tanto enfocar nuestras industrias para capitalizar así nuestras fortalezas y acelerar nuestro crecimiento? Veo dos cuestiones relevantes que deben de aparecer de manera destacada en nuestras agendas:

1. Demos pasos firmes hacia la digitalización industrial.

La ventaja comparativa por los costes de la que disfrutamos a fecha de hoy difícilmente se va a sostener en los sectores maduros. Debemos invertir mucho más en iniciativas de I+D, solos o acompañados. Nuestro nivel de inversión (1,24% del PIB) es muy inferior comparado con el de otras economías avanzadas, e incluso de algunas emergentes. Aquí tenemos una luz de «alerta».

La ventaja comparativa por los costes de la que disfrutamos a fecha de hoy difícilmente se va a sostener en los sectores maduros. Clic para tuitear

Este es un tren que no debemos de perder. Por ejemplo, se habla de la “cuarta revolución industrial” para describir al conjunto de transformaciones asociadas a la digitalización del sector manufacturero. Una auténtica transformación de la industria ante la que una reacción lenta o tardía puede significar quedarse fuera. Para la industria española es una oportunidad, pero una urgencia cuando hablamos de competir en mercados maduros. Se trata de sensorizar no solo los procesos y las máquinas para obtener información en tiempo real que permita ser más eficiente y productivo, sino también los propios productos fabricados para obtener datos sobre utilización, consumo, desgaste,… y generar así novedosos servicios digitales para los clientes y diferenciarnos de nuestros competidores al ofrecer un valor superior al de los productos originales.

2. Desarrollar un mayor conocimiento de los clientes y los mercados.

Después de haber trabajado con multitud de organizaciones industriales observo que ellas mismas consideran que la importancia que se les conceden a sus procesos está cambiando. Si bien años atrás el grueso de sus inversiones en activos y costes fijos estaba destinado a mejorar la cadena de suministros y la producción, hoy perciben que deben invertir mucho más, o reubicar parte de sus costes a “la parte cliente”.

Los clientes evolucionan. Lo hacen sus necesidades, sus hábitos y comportamientos de compra, lo hacen los hábitos de consumo, la aparición de nuevos segmentos de clientes, las culturas de los países, que son distintas… Para estas empresas está siendo todo un reto analizarlos, entenderlos, atraerlos, venderles, satisfacerles, y fidelizarlos. Aquí tenemos todo un universo, un inmenso campo para explorar y desarrollar, pues el estudio, análisis y la venta al cliente en la industria es un fenómeno relativamente reciente.

Tabla desarrollada por Improven que explica la herramienta Customer Journey Map para conocer mejor el perfil y sensibilidad del cliente.

 

Ahora bien, ¿Porque parece que nos cuesta tanto liderar estas iniciativas?

Philip Kotler, conocido como uno de los especialistas en Marketing más importantes del mundo, con innumerables premios y galardones, en su último viaje a España ya dijo aquello de que “Quien tiene buena reputación sigue haciendo más de lo mismo, por inercia. Al final solo una crisis o una pérdida de cuota le hace examinar qué ocurre de verdad” .

A las compañías consolidadas en sus mercados que crecen en sus exportaciones y están focalizadas en su día a día, les resulta tremendamente difícil anticiparse para desarrollar nuevas ideas: son demasiado complacientes, o no quieren canibalizar su propio éxito, o están demasiado atadas a sus rutinas y hábitos de siempre. Siempre ocurre lo mismo, las empresas que más probabilidades tienen de apostar por la innovación puntera si los resultados no cumplen con lo esperado, son aquellas que buscan hacerse un nuevo hueco o bien las que se han quedado algo rezagadas.

Pero las empresas tendrían mucho más éxito y valor, si invirtieran en sus próximos avances desde la seguridad del éxito y no solo cuando las cosas empiezan a torcerse. Pura lógica aplastante ¿verdad? Para ello deben revisar su motivación para innovar, desarrollar una cultura empresarial e incentivos en los que experimentar, y hasta permitirse fracasar y que esto no conlleve “sanción alguna”; mezclar áreas y perfiles distintos en proyectos compartidos y transversales, y colaborar más con agentes externos, y un largo etc…

Para una empresa como Improven cuya visión es “Elevar la competitividad de la empresa española construyendo organizaciones excelentes”, esto de lo que precisamente hablamos en este post es nuestro sueño. Sacar a la empresa de su zona de confort, ayudarla a explorar nuevos caminos para mejorar su hoy, e identificar lo que puede y debe ser su mañana. ¿Te atreves?

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