Pensar hoy para actuar con éxito mañana: 5 claves para liderar compañías en el marco de incertidumbre

19 Dic2016
Liderar el futuro

Los directivos de empresas actuales se enfrentan a retos muy complicados: liderar procesos de cambio en un contexto de cambio e incertidumbre provocado por un entorno de transformación tecnológica, social y económica sin precedente. Pero, ¿Cuáles son esos cambios? ¿Qué es lo que está llegando ahora?:

  • Un nuevo tipo de consumidor que consume a través de varios canales, cambia de hábitos constantemente, compara nuestros productos habitualmente y también nuestra empresa. Este consumidor genera presiones sobre la empresa, es más complicado de atraer y mucho más difícil de fidelizar, porque es más exigente y está más atento.
  • Una tecnología que cambia las organizaciones. Hay puestos de trabajo en el que la persona ya puede ser sustituida por máquinas, por la Inteligencia Artificial, y que nos ayuda a conocer mejor nuestra organización, monitorizándola y ayudándonos a ver los aspectos mejorables. La tecnología que va a cambiar todos los procesos de trabajo.
  • El nuevo talento. Se están formando generaciones cada vez más digitales y menos analógicas: los millennials, los nativos digitales, generaciones muy bien formadas y poco fieles a las organizaciones. En esta nueva oleada de talento, las relaciones cambiarán; serán ellos quienes elijan a las empresas no lo contrario, será la guerra del talento.
  • La economía colaborativa. Gran parte de ese nuevo talento se apoyará entre sí. Algunas figuras desarrollarán negocios en los que se requieran muchos menos activos inmobiliarios o industriales… Un ejemplo de esta tendencia que ya triunfa hoy son empresas como Amazon o Uber, con estructuras de costes mucho más ligeras.

Ante este escenario, los directivos de las empresas tienen tres opciones. La primera es no hacer nada. La segunda es autoconvencerse de que esos cambios no les van a afectar. La tercera es actuar. El peor enemigo de toda actividad es la inacción. Es evidente que tomar decisiones y hacer frente a los cambios no es fácil para nadie, ya que implica renunciar a fórmulas que hasta ahora han funcionado y cuestionarse las reglas que hasta ahora han regido el juego. Muchas empresas cambiaron sus fórmulas cuando llegó la crisis pero quizá, en este panorama en el que los cambios suceden a velocidad exponencial, sea demasiado tarde para seguir esperando. Ser competitivos mañana implica cambiar hoy: revisar los valores, la esencia de nuestro negocio, ser más estrategas, estar más y mejor preparados, buscar asesoramiento y, aunque parezca básico, usar el sentido común.

En IMPROVEN, presentamos el año pasado el libro “4 casos y un funeral”: La implantación de la estrategia en la práctica en el que analizábamos los comportamientos y las actitudes que facilitan la implantación de la estrategia y los que lo dificultan. Podéis encontrar más información sobre el análisis y los casos de cada compañía en el ebook en nuestro canal Slideshare:

Observamos cuatro empresas en situaciones bien diferentes y en sectores también diferenciados y, pese a esta disparidad de ejemplos, pudimos extraer lecciones que nos sirvieron para aprender de todos ellos y aplicarlas en otros casos

  1. Es fundamental tener un buen líder capaz de inspirar a su equipo. Este líder debe crear una visión común, una suma de fuerzas y mimetizarse con la organización para trabajar todos en la misma dirección.
  2. Anticipación. Es importante que el CEO tome la iniciativa y se adelante a los cambios, que analice los posibles puntos flacos de cara al futuro. Además, hay que ser consciente de que los procesos de evolución en las organizaciones son lentos. La empresa saldrá beneficiada si antes de que lleguen los cambios está preparada para actuar.
  3. En ocasiones nos encontramos con que las sensibilidades del Management son diferentes a las del Consejo de Administración. Es fundamental definir un plan que aúne las agendas de ambas partes y
  4. Los directores de las compañías deben ser capaces de salir del día a día y tener tiempo para reflexionar sobre el futuro y definir la visión de la empresa.
  5. Medición de los datos. Es de vital importancia tener datos objetivos que nos muestren cómo funciona la organización. Para gestionar bien los ratios deben ser adecuados, hay que tener evidencias para poder compararse con otros… Es necesario basarse en los hechos, no en la intuición.

Sumando las consideraciones anteriores, podemos concluir que es importante contar con un equipo comprometido en el que cada miembro tenga claro cuál es su papel: ejecutar y velar por el proyecto diario y reflexionar sobre el futuro, para anticiparse a los cambios. Debemos estar preparados para afrontar los cambios que llegarán y, aunque el futuro es imprevisible, dibujar una hoja de ruta para saber hacia dónde queremos ir. Además, en esa hoja de ruta debemos establecer nuestras prioridades: qué podemos abarcar y qué no, porque todo no es viable. Hay que pararse a pensar, sin prisa pero sin pausa: qué podemos hacer hoy para ser mejores mañana.

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