“5 tips que cambiarán tu empresa, para siempre»

9 Nov2017

09/11/17

¡Estas creciendo! Después de tantos años difíciles, vuelves a incrementar tus ventas. Estas contento, sí, pero no estas tranquilo… Todo es mucho más complejo en tu negocio hoy, tienes muchos más “líos” que antes y, lo peor, es que tu rentabilidad no está ni como debería, ni tan siquiera, en muchos casos, como te conformarías. Esta es la foto fidedigna y actual de gran parte de nuestro tejido empresarial. Ante esto, ¿qué puedes hacer? Estar constantemente ayudado a empresas de muy diversos sectores, zonas, tamaños, nos ha hecho llegar a la conclusión de que existen determinadas claves que funcionan, se trate del tipo de empresa que se trate, y que hoy quiero compartir contigo. Se trata de 5 tips sobre los que te invito a pensar, pues estoy convencido que te van a ayudar a cambiar tu empresa para siempre, eso sí, si las interiorizas y las pones en práctica con determinación.

Los 5 tips que cambiarán tu empresa para siempre:

1. Mira más hacia fuera

Los tiempos de cambio son tiempos para la “discusión estratégica”. Levanta la cabeza del día a día, puesto que para estar de lleno en lo operativo, ya tienes a tu equipo directivo. Deja pues de mirar sólo hacia lo que sabes hacer y mira mucho más hacia fuera. Observa cuáles son las tendencias tanto de tu sector como las de otros sectores, para empezar a anticiparte o, como se dice, a verlas venir. El  futuro no se puede predecir, es cierto, pero sí es posible imaginarlo. Todos los sectores se están transformando, todos. Es cuestión de tiempo que aparezca “un Uber”, un listo con una idea de hacerlo distinto y sin tantos recursos, para “robarte la cartera”. Por lo que observa, piensa y prepárate. Anticipa las posibles rupturas y estudia cómo las tendencias van a afectar a tu propuesta de valor y a tu modelo de negocio.

2. Sé más crítico con tu propia realidad

Fue Kotler quien dijo: “Quien tiene buena reputación sigue haciendo más de lo mismo por inercia. Al final solo una crisis o una pérdida de cuota te hace examinar qué ocurre de verdad”. Sin humildad, no hay progreso. Sin crítica, no avanzaremos, y aquí van una serie de actitudes que encontramos en no pocos directivos (aun en medio de la tormenta), y que, sin duda alguna, debemos evitar a toda costa. Estas son:

  • La autocomplacencia y la falta de autocrítica, pues estas frenan tu capacidad de reacción y nublan tu interpretación de la realidad: “A mí no me va a pasar…”, “En mi sector no aplica”.
  • Planteamientos demasiado continuistas, es decir, aversión hacia el error y lo desconocido. “De momento no nos va mal, luego veremos”, “Veamos lo que hacen otros”,..
  • El individualismo, que es un freno a la cooperación y limita las perspectivas de ganar tamaño empresarial.
  • El exceso de personalismo en la gestión, que necesariamente conlleva escasez de apertura a perspectivas críticas y diversas.

3. Hacer las cosas bien ya no es suficiente

Ya sabes que mejorar la eficiencia de los procesos, reducir los costes operativos, incrementar la productividad, saturar la capacidad de los recursos, racionalizar la gama de productos, o gestionar la cartera de clientes, te puede ayudar a ser más competitivo. El Lean o mejora continua se ha impuesto en las organizaciones y nunca debes de verlo como un fin en sí (lo cual sucede mucho más menudo de lo que la lógica nos haría pensar). Aun todo esto, con todas sus bondades y beneficios para cualquier empresa, no es suficiente para diferenciarte de tus competidores, que también suman las mismas técnicas. Todo esto ha pasado de ser condición necesaria pero no suficiente para ganar la carrera de la competitividad.

4. Pasa de la indiferencia a la diferencia

Dedica más tiempo a reflexionar sobre la vigencia de tu propuesta de valor y la esencia de tu negocio en lugar de dedicar tiempo a sólo optimizar un modelo de negocio cada vez menos eficaz. La mayor complejidad de los negocios ha provocado un foco desmedido de los consejos y directivos en el CÓMO se hacen las cosas, en detrimento del QUÉ se hace, o el PORQUÉ se hace, esencia y fuente de diferenciación. Hoy ya no es lo más importante ser el mejor en lo que uno hace, sino serlo haciendo lo que otros no hacen. En el largo plazo tanto la diferenciación estratégica como su ejecución te van a pesar mucho más en el desempeño de la empresa que el negocio en el que estas. Encontrar esa fuente de diferenciación va a ser clave para tu supervivencia empresarial.

5. No confundas saber con hacer

El mayor reto de tu empresa no es el pensamiento estratégico, sino la acción estratégica.[inlinetweet prefix=»El mayor reto de tu empresa no es el pensamiento estratégico, sino la acción estratégica.tweeter=»null» suffix=»null»] Bill Gates dice que “El problema no reside sólo en saber hacia dónde ir, sino en ponerlo en marcha”. No basta con que tengas un plan, ni siquiera que lo comuniques, la clave está en lo que haces luego con él. Son incontables las buenas ideas e iniciativas que quedan expuestas en estanterías. Estos “ejercicios cosméticos” a los que se ha dedicado tiempo y dinero, y que no se aterrizan bien a nivel de la organización, no sirven para dirigir su acción. La brecha entre lo que se sabe y lo que se hace a menudo es enorme. No confundas estos términos, aunque suenen parecido, y dedícate a ayudar a relacionar lo que cada miembro de tu equipo hace, con la dirección que has tomado para tu negocio.»

Sírvete de estos 5 tips para evaluar como estas ejecutando tu negocio hoy, y que no te pese pensar que es posible que necesitas ayuda para valoraras objetivamente. No te conformes con resultados mediocres para tu negocio (cosa que nunca hiciste antes, ¿verdad?) cuando te estas esforzando tanto,  pues este plus de esfuerzo bien merece la pena, y decide: ¿Por cuál de estos tips vas a comenzar? ¡Me encantaría que lo compartieras conmigo!

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