Economía social colaborativa, por qué surge y que podemos aprender de aplicación a la empresa

11 Mar2015

Las crisis económicas, la crisis de confianza en las grandes corporaciones y administraciones y el desarrollo tecnológico se han combinado para generar un nuevo modelo de desarrollo económico que aún no se sabe muy bien cómo darle forma pero que es una absoluta realidad.

El mundo real siempre va por delante de la legislación y por supuesto que quedan muchos matices que aclarar, como el pago de impuestos y el aseguramiento del cumplimiento de exigencias técnicas, medioambientales, … que se imponen a los negocios tradicionales.

Las personas quieren seguir disfrutando del uso de determinados servicios pero siendo consumidores más racionales, con recursos económicos más mermados entienden que no tiene sentido adquirir un vehículo para dejarlo un 90% del tiempo sin usar, no pueden comprar una nueva lavadora y prefieren el pago por uso (otra forma de compartir), quieren adquirir un producto y se plantean la segunda mano (reutilización y reciclaje…). Son [inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improveb» suffix=»Improven»]diferentes maneras de incrementar la usabilidad de los bienes a la par que desarrollar un modelo social más colaborativo y sostenible[/inlinetweet].

[inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]La economía social colaborativa se basa por tanto en tres grandes pilares, la existencia de capacidad no usada disponible, la confianza y el volumen[/inlinetweet]. La primera existe desde tiempos inmemoriales, la tecnología ha permitido dar solución a las otras dos. Confianza a través del desarrollo de comunidades (plataformas de intercambio en las que los usuarios expulsan a los “buitres” con sus opiniones) y el volumen por ser accesible a todo el mundo.

Y la empresa, ¿puede plantearse realmente que esto no va con ella?,¿qué podemos aprender de este movimiento social? Como sugerencia invitaría a pensar si todo lo que hace la empresa lo debe seguir haciendo y debería buscar nuevas formas de relación con su entorno. [inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]La colaboración empresarial se vuelve clave en este contexto (externalización, compartición de activos, variabilización, saturación compartida…)[/inlinetweet]. La realidad empresarial se impone y [inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]compartir no es una moda, es una necesidad de supervivencia[/inlinetweet].

Este ejercicio puede facilitar el seguir invirtiendo los escasos recursos disponibles en lo que realmente el cliente valora de nosotros, en la esencia de la propuesta de valor. Podemos trabajar así con menos deuda y con más capacidad de adaptación al cambio.

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