El ingrediente mágico del éxito: La energía

2 Oct2015

Últimamente estoy reflexivo sobre la diferencia entre las empresas y en el aporte de valor que damos a nuestros clientes y a la sociedad.

Estos pensamientos siempre me llevan a lugares dónde me refuerza el hecho de que la parte fundamental de nuestro trabajo es aportar a nuestros clientes claridad de ideas, estar al día de tendencias, priorización de acciones, técnicas de gestión, aplicar experiencias, multisectorialidad,… todo muy profesional y técnico. Creo que todo esto es muy importante pero me da la sensación de que[inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»] lo que acaba dando los resultados extraordinarios, lo realmente diferencial, es la energía que transmitimos[/inlinetweet] y el cambio de tendencias que provocamos en nuestros clientes.

¿Qué quiero decir?

Mirando hacia atrás en mi experiencia, recuerdo multitud de casos dónde las empresas no funcionaban muy bien, con una tendencia negativa evidente y dónde salían las cosas regular (p.e.: malos plazos de entrega que conllevaban sobrecostes operativos y desgastes personales individuales y entre departamentos,…), y dónde existían carencias de gestión pero sobre todo, una clima de derrota importante.

Claro, llegas, analizas durante pocas semanas la empresa y construyes con el equipo el plan de trabajo y como lo implantamos. Es más, creo que es la base para el cambio. Pero el cambio total se consigue cuando conseguimos cambiar la energía y la tendencia del equipo. [inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]Cuando todos trabajan por un objetivo común, cuando se empieza a equilibrar el principio de dar y recibir[/inlinetweet] (p.e.: el ADV hace un esfuerzo en conseguir una información y producción sirve el producto en tiempo y forma), cuando, de repente, el equipo empieza a sonreír, empieza a disfrutar de lo que hace, se genera confianza entre los miembros y, entonces, los resultados empiezan a ser excepcionales. Y estos resultados traen más resultados positivos.

[inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»]El éxito llama al éxito[/inlinetweet].

Pongamos el ejemplo del tenis para ilustrarlo un poquito mejor.

Si conocéis un poco este deporte, es habitual ver que el jugador que va por detrás en el marcador y jugando no muy bien, sufra las dificultades de la “mala suerte”, ya sabéis, golpes que se le van por 2 milímetros y golpes de su adversario que golpean la red y caen en su campo. Pero, ¿por qué?

O aquellos que tienen el partido ganado, que todo les entra y que de repente pierden parte de la confianza y lo que antes eran pelotas en las líneas se convierte en golpes a la cinta o fuera.

Técnicamente es igual o muchas veces superior a su adversario. Puede competir de igual a igual con cualquiera (claro, si técnicamente no es bueno no puede competir y es el primer paso para poder hacerlo) pero la realidad es que las pelotas se le marchan y el partido también.

Por eso creo que éste es el ingrediente mágico del éxito. El que está oculto para la mayoría.[inlinetweet prefix=»Improven» tweeter=»Improven» suffix=»Improven»] La energía de creer y de cambiar. La energía por conseguir el éxito como un equipo[/inlinetweet]. La energía para trabajar a diario para ser mejor y competir con más fuerza en el mercado. La energía para hacer las cosas mejor y de ganar. ¡¡GANAR!!

Pues eso, seguiremos estando al día de las tendencias de los sectores, de técnicas de gestión, de construir equipos para definir e implantar los planes pero, lo que diferenciará a nuestros clientes y que los hará sostenibles en el futuro, son sus equipos. Su energía orientada a un fin común. Su fuerza para competir en cualquier circunstancia.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

Autor: Carlos Manglano

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