Vocación de ayudar

4 Mar2016

“Me gusta ayudar a los demás a ser mejores a través de la experiencia propia”. Sergio Gordillo hace esta afirmación a las cámaras de Canal CEO de la Asociación para el Progreso de la Dirección, en un vídeo en el que hace un recorrido por sus propias vivencias en su juventud y cómo estas le han ayudado a tener la visión de la que dispone ahora.

Las crisis, la necesidad de tener que ponerse ante los socios de su padre y tomar decisiones, “estos inputs han hecho que entienda que en gran medida el futuro depende de mi y que siempre tengo que estar preparado para servir, ser útil y para ser capaz de responder ante situaciones que el mercado puede ponerte”.

Además, esto se entronca con la filosofía Improven, que no busca que que una empresa tenga resultados sin más. “No es que yo consiga un proyecto o unos resultados, sino que ayude a que la empresa se transforme, a que el equipo encuentre su camino para crear una empresa mejor”.

Nuestro país tiene un gran entramado de empresa familiares de mediano y gran tamaño, con las que Improven entabla relaciones de forma habitual y de las que otro tipo de compañías tienen mucho que aprender en lo que tiene que ver con la vinculación emocional.

En estas empresas “existe una mayor vinculación emocional con el proyecto, ya que no deja de se parte de ti, sobre todo si estamos en un entorno de directivo – familia que además son los que han emprendido el proyecto. En ellos el proyecto vital y profesional coincide y cuando es así, el proyecto profesional es entonces más sólido”.

Por otra parte, Gordillo también ha tenido tiempo de tratar cómo se vive la búsqueda de los objetivos y cómo la flexibilidad sea quizás el arma secreta. “Disfrutar surfeando la vida”, apunta, “no se trata de surfear porque las olas te llevan a un sitio sin sentido, sino de que tú sepas dónde quieres ir y que si las olas van cambiando, debes determinar dónde quieres que te lleve cada ola manteniendo el objetivo que quieres lograr”.

El mensaje de Improven es ese; el fin último no cambia, lo que sí que cambia es cómo llegas a ese fin y en qué medida debes incorporar habilidades de forma progresiva, reaprendiendo unas nuevas o cuestionándote axiomas antes correctos para poder conseguirlo.

Esto se entronca con uno de los retos de futuro más importantes. “Cada vez es más palpable que las compañías deben ser más eficientes y pensar en qué tienen que cambiar mañana para poder seguir siendo flexibles. Antes los tiempos de cambio eran más largos, ahora son más cortos y hay más necesidad de replantear el modelo de negocio con más rapidez”.

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