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Lo que el empresario debe saber para planificar la venta de su empresa

7 de febrero de 2012

El ciclo de vida de las empresas las lleva a sufrir diferentes situaciones a lo largo de su desarrollo. Muchas de ellas son empresas familiares y otras tantas son corporaciones industriales, grupos empresariales, grandes compañías cotizadas o multinacionales. En el mundo de las empresas familiares, aproximadamente el 25% pasarían a la segunda generación y entorno a un 10% llegarían a la tercera. Estos porcentajes son, sin duda, llamativos.

Dentro de su proceso de desarrollo natural, algunas empresas evolucionan con éxito y van creciendo en su negocio(en mercados nacionales o internacionales), algunas defienden una posición estable en un nicho de mercado. Dentro de las empresa que no llegan a la tercera generación, existen múltiples situaciones:  algunas tienen que cerrar/liquidar, otras se mantienen inactivas, otras marchan sin rumbo hasta que (si no han devaluado mucho su negocio) son objeto de una absorción o fusión, otras intentan sin éxito ser vendidas… y sin embargo, otras, de forma exitosa y optimizando el valor del patrimonio familiar, cambian de manos dentro de un mercado no organizado de compra-venta de empresas, y otras tantas intentan sin éxito ser vendidas.

Pero, ¿cómo debe el empresario propietario planificar un proceso de venta de su Compañía si quiere estar dentro de ese grupo más limitado de empresas que consiguen ser atractivas para un tercero (comprador) que termina invirtiendo en la Compañía y pagando una cantidad de dinero determinada al propietario vendedor?

En este artículo, haremos referencia a empresas no cotizadas, generalmente familiares y con una cifra de facturación superior a los 10 millones de euros cuando nos refiramos a empresas o compañías. En España se producen en la parte media del ciclo económico unas 800 transacciones de compra-venta de empresas cada año para este tipo de compañías.

En general nos encontramos en el mundo de los negocios con empresarios o propietarios de empresas que en algún momento se convierten en “vendedores de empresas” y no suelen planificar con antelación los procesos de venta de sus compañías.

Lo que la mayoría de los empresarios o propietarios-gestores nos dicen y piensan es que su trabajo está en desarrollar el negocio, potenciarlo y hacer crecer su rentabilidad y el cash flow de la empresa, y no en planificar la salida del negocio. Esta situación, siendo a priori normal, llama la atención si se tiene en cuenta que en la mayoría de las ocasiones los empresarios tienen su principal fuente de ingresos y de generación de patrimonio en su negocio o empresa, y que la puesta en valor efectiva más importante de esa inversión se pone de manifiesto con la venta del negocio.

Al final, la inversión que mantiene el empresario en su empresa/negocio debe ser considerada como una inversión en renta variable no cotizada y como tal, el inversor deberá saber cuándo tiene sentido salir o deshacer esta inversión, qué rentabilidad le está dando la inversión, cuál es el impacto fiscal sobre los rendimientos y las plusvalías…. Sin embargo, la dos grandes diferencias de este tipo de inversiones, que suele confundir en ocasiones al empresario-inversor, se basan por una parte en que este tipo de inversiones tiene unas connotaciones emocionales asociadas al sentimiento de propiedad y de gestión de un negocio y por otra parte representan un porcentaje significativo de su distribución total de activos o de riqueza (asset allocation)  de éste.

Una vez asumida esta premisa y controlada la parte más emocional de este tipo de inversión, para convertir el valor de unas acciones en el capital de una empresa no cotizada en cash se requiere una cierta planificación si pretendemos enfocar bien el proceso y asegurar una mayor probabilidad de éxito. Esto es debido a que la venta de una Compañía no debe ser interpretada simplemente como un hecho sino que debe enfocarse más desde la perspectiva de que se trata de un proceso que permite alcanzar unos objetivos o intereses al empresario mediante una salida o venta de la compañía.

Por lo tanto, este proceso  para salir/desinvertir de un negocio/compañía es un reto igual de importante que  lo es construir una compañía de éxito y mantenerla con un adecuado nivel de competitividad en el mercado, incluso en ocasiones es una tarea más difícil por diversas circunstancias. La preparación para abordar esta salida o desinversión del negocio determina la probabilidad para conseguir los objetivos y el valor adecuado o la consolidación del valor patrimonial del negocio.

El mercado de vendedores de empresas se reparte entre actores más pasivos como el del empresario que vende su empresa sin planificar la venta a un competidor internacional (quizás cotizado en alguna bolsa) que contacta con el empresario para hacerle una propuesta de adquisición del 100% del capital o el del empresario que tiene un negocio realmente ilíquido que no va a poder vender con éxito a un tercero o aquel que le vende a otro socio su participación en unas condiciones y dentro de un proceso más personalista, ….y actores más activos como el empresario que invita a su capital a un fondo de capital riesgo en una operación de growth capital que permita desarrollar el negocio llevándolo a un estadio superior e intentando optimizar el precio de venta en una salida posterior conjunta con el fondo de capital riesgo o el que diseña una estrategia adhoc para salir al mercado de forma ordenada a vender la compañía y puede incluso permitirse plantear un proceso de subasta competitiva con varios compradores o inversores…. En general, abundan los primeros y los segundos suelen ser un grupo más reducido.

En cualquier caso podrán existir procesos de planificación de la salida o desinversión más complicados que otros por diferentes motivos como por ejemplo, si existen varios grupos de accionistas en el capital de la empresa o es un único propietario o rama familiar propietaria, si existe un camino alternativo que posponga la venta basado en dar continuidad al negocio con la gestión de siguientes generaciones…

 

 

A continuación se citan algunos de los aspectos de mayor importancia que sería conveniente que el empresario-propietario de una empresa tuviera en consideración en su planificación de venta de la compañía?

  1. La planificación de la salida y su correcta ejecución requieren de conocimientos en diferentes disciplinas o materias de diversa complejidad de modo que el empresario, aunque deberá contar con asesores especializados que le aconsejen, tendrá que tener o adquirir ciertos conocimientos sobre estas materias porque deberá tomar decisiones importantes sobre cada una de ellas (aspectos financieros, fiscales, legales, de responsabilidad empresarial y garantías, técnicas de negociación, sistemas de valoración de los negocios, aspectos a valorar por un comprador, …). También será muy importante que el empresario se familiarice con el proceso de venta, sus etapas e hitos mas relevantes para saber cómo “bailar” en cada momento (un deal es como un baile).
  2. Tan importante como preparar la empresa para la venta será preparar al empresario o propietario-gestor para la vida después de la venta en la cual, salvo que el empresario se quede como directivo de la empresa vendida o durante un periodo de transición, éste no podrá ejercer ni directa ni indirectamente funciones directivas ni ser propietario de empresas con actividades similares a la de la empresa vendida durante un periodo prudencial (clausulas de no competencia). En función de su edad, salud, situación familiar, visión de negocio, perfil de riesgo, …. deberá definir una siguiente etapa fuera de lo que era su vida laboral anterior.
  3. En un proceso de venta o de salida se procesa una gran cantidad de información y muy variada, por lo que hay que “presupuestar” la dedicación de tiempo a los distintos trabajos de análisis, reuniones, …a llevar a cabo.
  4. Se definirá una estrategia para hacer la compañía vendible (preparar la empresa para la venta) y para optimizar el valor esperado para el comprador mediante la consideración de aquellos factores que pueden influir en el precio de venta.
  5. El empresario deberá trabajar sobre los estados financieros de su negocio. Existen múltiples técnicas y aspectos a considerar, como por ejemplo disponer de estados financieros auditados por una firma de auditoría de prestigio profesional, mostrar los últimos dos años al menos de crecimiento en ventas y resultados (las Compañías deben venderse cuando más dinero ganan), eliminar los activos/pasivos/ingresos/gastos no operativos o ajenos al negocio, tener un business plan perfectamente definido, trabajar sobre la transmisibilidad de activos/pasivos, realizar la inversión suficiente para sustentar la tendencia del crecimiento…
  6. También deberá haber configurado, con carácter previo a la ejecución de la transacción de venta (o deal), un equipo directivo profesional, consolidado, con perfiles adecuados, comprometido y alineado con el negocio, …. que permita una gestión profesional del negocio con autonomía respecto del empresario-propietario.
  7. Igualmente será necesario que el empresario-propietario construya un equipo de asesoramiento especializado para alcanzar con éxito la operación en el que deberá estar él en primer lugar y al menos una firma de corporate finance y un despacho de abogados especializado en M&A.
  8. Es muy importante trabajar sobre quien podría ser el “potencial comprador ideal”, como mantener un “flirteo” adecuado previo por si acaso, … aunque a la hora de la verdad habrá que ver qué grupo empresarial del sector o sectores afines generalmente se plantea un desarrollo inorgánico mediante adquisiciones y si el momentum del vendedor coincide con el momentum del comprador.

De todos modos, hay que decir que la planificación del proceso de venta o de salida de una empresa aumenta las probabilidades de éxito pero no las garantiza. De hecho, existe un porcentaje significativo de fracasos en la venta de empresas que derivan en que el empresario se quede atrapado en un negocio invendible (y en este tipo de inversiones no basta con bajar el precio para asegurar la venta).

En ocasiones, la compañía no será vendible por condicionantes internos o propios del negocio y en otras ocasiones por condicionantes del proceso. En otras ocasiones, el empresario simplemente desconoce que existen profesionales para apoyarle en la planificación de la desinversión de su empresa así como el detalle de cómo será el proceso y que deal breakers deberá ir sorteando durante el transcurso del mismo o simplemente pensará que puede obtener mejor precio si el comprador se aproxima a él que si sucede al revés y se quede esperando a este “caballero blanco”…. el juego ha empezado, mucha suerte para todos los que estamos metidos en este mundo de las transacciones corporativas.

A modo de reflexión, la empresa suele constituir un activo esencial del patrimonio familiar por lo que la decisión (o no) y la ejecución (bien o mal) de una desinversión en este activo es probablemente una de las más importantes decisiones a tomar en la vida del empresario.

Ramón Requeni

Socio

rrequeni@improven.com