¿Cómo pueden ser los proximos meses en las empresas?

Los últimos meses tienen un sabor agridulce en las empresas. Por un lado, el mensaje oficial es que la crisis ha tocado fondo y parece que hay algunos de los países más importantes del mundo que empiezan a salir. Por otro lado, la realidad del día a día de las empresas que tienen la mayoría de su negocio en España es que las ventas y resultados están siendo muy complicados. Por ello, la pregunta que se hacen muchos empresarios y directivos es ¿qué puede suceder a corto plazo? ¿nos preparamos para la salida de la crisis o seguimos reinventando nuestro negocio?

A nivel del entorno, la previsión es que los próximos meses van a ser duros en España debido a que nos enfrentamos al crecimiento del paro y de la morosidad de la banca, el sector inmobiliario seguirá sin reactivarse y el consumo sufrirá debido al empobrecimiento generalizado. Si a eso le unimos un sentimiento de desconfianza generalizada tanto a nivel interno como internacionalmente, no parece que la salida de la crisis se vaya a producir a corto plazo.

Sin embargo, para las empresas hay noticias buenas y malas. La buena es que en la mayoría de los sectores aunque no se esperan buenos resultados a corto plazo, el nivel de incertidumbre es menor. Además, las empresas están aprendiendo a gestionar en situaciones de crisis tomando como prioridades las 3Cs: Caja, Costes y Clientes.

Pero aunque nos focalicemos en las 3Cs, la mala noticia es que, aunque los meses venideros puedan ser algo más predecibles, el desgaste que arrastran las empresas y el que se producirá los próximos meses posiblemente traerá malas noticias. Nuestra previsión es que los meses venideros van a ser más duros que los anteriores en el día a día de las empresas debido al desgaste acumulado en los balances y en las cuentas de resultados.

Para verlo claramente con un ejemplo, imaginemos una empresa que pierde 10 millones de euros al año. Cuando se llevan tres meses de crisis, sólo habrá perdido 2,5 y posiblemente no sea grave. Pero si continua durante tres años perdiendo esas cantidades al año, seguramente el daño que generen esos 30 millones acabe siendo irreparable. Además estos resultados acumulados y la sensación de ser una empresa sin futuro también tienen un impacto negativo con terceros (entidades financieras, acreedores, analistas, accionistas, empleados, etc.) lo que genera problemas añadidos.

A ese efecto de desgaste también hay que añadir un importante efecto financiero. A nadie se le escapa que el año 2010 está siendo un año muy complicado para el sistema financiero y además va a haber muchos incumplimientos en las refinanciaciones que se han firmado en los últimos meses.

Mi conclusión es que nos vamos a enfrentar a unos meses duros en las empresas. Muchas están a la deriva y deben cambiar absolutamente el planteamiento para volver a encontrar el rumbo y gestionar mejor que los competidores tanto a nivel de rentabilidad como de caja. Esta situación va a generar muchas oportunidades pero para aprovecharlas debemos prepararnos para un escenario en el que el entorno actual se prolongue durante bastante tiempo y tomar grandes decisiones teniéndolo en cuenta.

Eduardo Navarro

Presidente ejecutivo

enavarro@improven.com

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