Familia y empresa: 7 errores a evitar

15 Ene2020
empresa familiar_improven

La importancia de la consultoría en la gestión de la empresa familiar

El abuelo la crea, el hijo la mantiene y el nieto la quiebra. ¿Cuánto de cierto hay en este dicho popular?, ¿cómo hacer que el gen emprendedor se extienda en la familia y permanezca la cultura de generar riqueza, más allá de la empresa primigenia que permitió el origen del patrimonio?

De empresa familiar a familia empresaria, y cómo no morir en el intento para convertirte en una empresa excelente.

Después de trabajar 20 años en Improven haciendo consultoría en empresas familiares, me permito compartir 7 errores que hemos ido encontrando en distinta medida en las empresas con las que hemos colaborado.

1) La empresa no es un lugar para servirse

Se suele confundir la empresa como un lugar para servirse y no para servir. La familia es el estandarte de los valores de la empresa, su comportamiento sirve de marco de referencia para todos los empleados. Transmiten su cultura y valores, por lo que, si quieren contar con equipos comprometidos en esfuerzo y dedicación para el medio y largo plazo, es imprescindible que vean comportamientos ejemplares en los miembros de la familia.

La empresa no es un vehículo para mantener su estatus quo, su riqueza e influencia, sino un lugar para entregar su energía de manera generosa y ésta les devuelve en sus resultados por el esfuerzo entregado.

2) Confundir la caja del negocio con la caja de la familia

La empresa tiene sus necesidades operativas, de inversión, sus compromisos y obligaciones, permitiendo que el buen quehacer de todo el equipo sea valorado por el mercado y por lo tanto esté dispuesto a pagar por ello, generando un excedente que puede y deber ser devuelto a la familia inversora, en la medida adecuada a lo que la empresa genere y a la inversión comprometida.

3) Confundir los roles de los tres círculos de las empresas familiares: la familia, los socios y los trabajadores

Es importante no caer en el tercero de los errores: ser capaz de saber en cada momento con qué gorro debo actuar, y cómo comportarnos según lo que cada uno de ellos exige.

Saber llevar los tres gorros es todo un reto, que sólo se aprende con la práctica, el compromiso y con el ejemplo de los mayores.

sucesion empresarial empresa familiar

4) Confundir la cuna con las capacidades empresariales

Se puede nacer en la familia empresaria, pero no por ello estar capacitado (por falta de interés propio o por falta de conocimientos) para poder llegar a ocupar puestos de alta responsabilidad en la empresa.

Se necesitan profesionales excelentes para desarrollarse en un mercado altamente exigente, destacando que si hay capacidad de unir familia-socio-directivo en una sola figura, con todo lo que ello conlleva, seguramente será una gran bendición para la empresa y para la familia. 

5) Confundir servilismo con servir

Para que la compañía crezca es imprescindible ir dotándola de los mejores profesionales, familiares o no, acordes a los retos empresariales que se planteen y dentro de los valores y la cultura desplegada. Así, debemos evitar caer en el quinto error: un profesional externo a la familia debe servir a la empresa y no a la familia, debe servir al negocio y no a los intereses particulares de la propiedad.

Rodearse de los mejores profesionales, supone todo un reto para la familia empresaria que quiere alcanzar la excelencia, ya que deben dar a los externos la autonomía y responsabilidad adecuada a lo que son capaces de desarrollar y por lo que se sienten atraídos por el proyecto que se les plantea.

6) No tomar decisiones

Cuantas veces nos hemos encontrado que por compromisos emocionales, por no afrontar determinados conflictos, se postponen decisiones sobre personas y sobre iniciativas que se van convirtiendo progresivamente en problemas crónicos y que afectan a la estabilidad de la empresa.

7) Falta de planificación

Determinar claramente cual es la visión de la familia empresaria, sus objetivos, sus valores, cómo poder aterrizarlos, cómo capacitar a los miembros de la familia, cómo desarrollar su componente emprendedora, cómo vincularlos a la empresa, de modo que sean ellos quienes lo elijan por voluntad y por lo tanto con la máxima de las pasiones para servir a la empresa o como alternativa el estar capacitados para desarrollar potenciales proyectos personales con las máximas garantías de éxito.

Dirigir pensando en la estrategia, comprometerse con unos objetivos y actuar en consecuencia, con determinación, resiliencia, generosidad, constancia.

1% de inspiración y 99% de transpiración, sólo así logramos desarrollar empresas excelentes.

 

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