La Industrialización de la cadena agroalimentaria

26 Feb2018
Industrialización Agroalimentaria

La industria agroalimentaria está inmersa en un proceso de plena transformación para dar una verdadera respuesta a los retos que tiene por delante. La materia prima representa la mayor parte de la estructura de costes (≈70-80%) por lo que ¿cómo podemos garantizar el máximo aprovechamiento?, ¿cómo podemos optimizar la productividad con materia prima “viva” y procesos altamente manuales?

Elementos como el clima, la falta de agua, los ciclos naturales, sanidad, dificultan a diario la  garantía del suministro. Ante esta situación, ¿cómo podemos mantener en la propuesta de valor los conceptos fresco y proximidad sin renunciar a la eficiencia de los procesos? La cultura de gestión está muy arraigada a la tierra y al oficio, faltando por lo tanto personal de alta cualificación. Las empresas quieren contar con el mejor equipo, pero ¿cómo se retener el talento y potenciar los pros de trabajar en un entorno no urbano y con alta dispersión geográfica? Además, a todo ello le sumamos unos márgenes muy apretados, en los que tanta variabilidad genera modelos de negocio de baja predictibilidad y alta incertidumbre.

En este escenario se hace crítico redefinir la forma de trabajar de las empresas agroalimentarias para poder dar una respuesta real ante estos retos. No es suficiente con abordar procesos de mejora continua, estamos inmersos en un cambio de paradigma que supone redefinir el sistema que realmente pueda responder a las necesidades actuales y futuras.

La respuesta empresarial que se está desplegando desde hace algunos ejercicios está orientándose a “industrializar la naturaleza”. Mayor tamaño de las explotaciones agrícolas (más hectáreas bajo un mismo criterio de gestión) para poder controlar y estandarizar todo el proceso de plantación, recolección y producción se convierte en una máxima imprescindible. De este modo se pueden desarrollar programas que permitan controlar y optimizar todos los costes en la cadena de valor, considerando que el producto básico tiene bajo valor añadido. Mejora de costes y predictibilidad se convierten en el paradigma de gestión.

consultoría de negocio, mejora competitividad

La industrialización de la cadena agroalimentaria

El reto de “industrializar la cadena agroalimentaria” tiene como objetivos principales:

  • Alinear la demanda del cliente con el desempeño del almacén, de la producción y el campo.
  • Disponer de la información adecuada en cada eslabón de la cadena.
  • Controlar esta información con indicadores claros y compartidos en tiempo real.
  • Poder realizar una planificación de la recolección y de la producción optimizando el uso de los recursos.
  • Combinar información cualitativa (técnicos de campo) con cuantitativa digitalizada.
  • Redefinir la estructura organizativa, dimensionamiento y requisitos de los puestos de trabajo.
  • Otros posibles objetivos:
  • Reducir los insumos en campo reduciendo sobrecostes.
  • Reducir los stocks en almacén.
  • Digitalizar el proceso especialmente en la fase de campo.

Para desplegar un proyecto exitoso de esta envergadura es imprescindible disponer de una visión trasversal que vaya desde la oferta hasta la elección del suelo a explotar. Es preciso disponer de una buena información sobre la estimación de ventas, una previsión de la demanda basada según históricos, tendencias y novedades de lanzamiento al mercado e ir ajustandola con los pedidos reales. A partir de aquí se pasa a comprobar la disponibilidad de materia prima en los almacenes para proceder a la planificación de la producción. Para abastecer al almacén de MMPP para las siguientes fechas, se planifica la recolección en campo. Aquí es donde empiezan a aparecer grandes incógnitas por lo disperso de la información y la falta de control real.

Disponer de información de campo permite una mejor gestión del resto de la cadena de suministro, optimizando la planificación de la recolección, reduciendo el stock en almacenes e incluso reduciendo los costes de cultivo.
La información que nos conviene disponer para la correcta toma de decisiones es normalmente el estado fisiológico del producto, su estado de maduración, posibles plagas o problemas de cultivo, controlar la humedad para el riego, el rendimiento esperado, la generación de residuos, las posibles fechas aproximadas de recolección, las necesidades de fertilización o aplicación de nutrientes, las calidades esperadas así como sus calibres.
En muchas ocasiones, esta información es incompleta, mejorable y no almacenada ni comprobada, sino que la tiene distintas personas, lo que provoca que el proceso dependa de las personas, no del mismo proceso.

¿Cómo mejorar la obtención de información de campo?

 

1. Mejorando el sistema de información actual:

 

  • Definición de las necesidades con el resto de la empresa: comercial, almacén/producción, planificación….
  • Alineación de todas las personas de la cadena de suministro, desde el forecast de ventas hasta los técnicos de campo.
  • Formación a técnicos de campo, compradores, corredores… Concienciación de la importancia del trabajo
  • Definición del proceso óptimo de información y control en campo.
  • Digitalización de la información para disponer de una buena BBDD.
  • Retroalimentación con información de calidad para su corrección.
La industrialización de la cadena agroalimentaria

Mejora del sistema de información de campo

2. Utilizando nuevas tecnologías

 

Se hace precisa la utilización de nuevas tecnologías que permitan aumentar la cantidad y calidad de la información en tiempo real, de modo que podamos controlar la humedad para la gestión del riego, anticiparnos a las posibles plagas y enfermedades. Control del crecimiento (índice de vegetación), contenido en N, S… para la aplicación de fertilizante en las zonas adecuadas. Un control “en directo” para tomar las decisiones correctas.

Industrializar la naturaleza es todo un reto de gestión trasversal, alineando los intereses de todos los eslabones de la cadena de suministro, redefiniendo los procesos y las funciones de las personas, y determinando dónde y cómo usar la tecnología. De este modo podemos ir recopilando información interna y externa para ir desplegando una potente bases de datos en tiempo real, que pueda explotarse para desplegar un modelo de negocio con resultados sólidos y excepcionales.

Artículo escrito con la colaboración de Guillermo Prats, Gerente en Improven.

 

Si te ha gustado el artículo compártelo y déjanos tus comentarios. Nos encanta saber tu opinión!

Comentarios

  1. Un articulo muy interesante, sobre todo en un sector en el cual creo que no se le da la importancia que merece, sobre todo en las áreas donde tiene un peso muy importante, como son la Comunidad Valenciana y Murcia. Como comentas, la tecnología puede ser un gran aliado para el sector agrícola que además es frágil por factores como por ejemplo el meteorológico (la falta de lluvias por ejemplo). La implantación de la tecnología puede ayudar realizar un riego más eficiente o a tener un control más exhaustivo sobre la vida de la plantación (aplicación de insecticidas o te puede permitir saber el periodo óptimo para la recogida de la cosecha en base a años anteriores o a la meteorología que se ha registrado a lo largo del año, etc).

    Incluso, esta industrialización se puede dar a niveles de agricultores autónomos, los cuales pueden aprovechar la tecnología para tener controladas sus cosechas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *