Las empresas 4G y cómo conseguirlas

7 Dic2018

 

Es bastante improbable que alguien conozca a alguna persona, a no ser que hablemos de los niños, que no tenga un movil ¿verdad?. Y también es probable que hayamos oído hablar de la tecnología 4G. Sí, esa tecnología que domina nuestras vidas cuando no existe acceso a una red wifi, y que debería estar presente en la gestión de nuestras empresas. ¿Te atreves con el reto?

En este artículo te voy a dar las claves para conseguir una empresa 4G: Gestionada (excelentemente) Grande, Ganadora y Generosa.

Hablaremos de todos estos aspectos porque hoy son fundamentales a la hora de afrontar los retos actuales y los que posiblemente puedan venir en el medio y largo plazo.

Existe cierto consenso en que en 2-3 años puede producirse una cierta desaceleración en la economía mundial. En este contexto en el que, consecuentemente, se reduciría  el crecimiento, y por tanto del consumo y las ventas, cabe preguntarse si nuestra empresa está preparada para afrontar años algo más difíciles de los que hemos disfrutado últimamente.

¿Estamos preparados para afrontar años más difíciles?

Si alguna enseñanza nos dejó la última crisis es la necesidad de cumplir la primera G: gestionada excelentemente. 

 

 

1. G de gestionada excelentemente 

 

El concepto de gestión excelente es muy amplio, pero podríamos resumirlo en  “tener un control  riguroso” sobre estos aspectos: 

  • Niveles y estructura adecuados de deuda.
  • Tesorería con riesgos controlados.
  • Conocimiento de las rentabilidades y contribución de cada área del negocio.
  • Conocimiento y gestión del cliente.
  • Un plan de crecimiento en ventas que esté bien ejecutado.
  • Un elevado compromiso con la visión y misión comunes por parte de los empleados.
  • Procesos e información de gestión excelentes.

Cualquiera de estos aspectos se ha convertido ya en una condición necesaria, una obligación, si queremos que nuestra empresa avance y pueda competir. Sin embargo, ¿es esto suficiente?

 

 

2. G de grande

 

Una de las reflexiones más comunes, generalizadas e importantes que existen en los últimos tiempos, en empresas de diversos sectores de actividad, es la del tamaño. Y ésta es la segunda G: Empresa Grande. 

Muchísimas compañías se encuentran en situaciones en las que, estando excelentemente gestionadas, no son capaces de alcanzar aquellos niveles que eleven exponencialmente su rentabilidad, y la razón es muy sencilla: les falta tamaño. 

Estar excelentemente gestionado puede asegurar la competitividad de la empresa hoy, pero quizá no mañana.

 

Estar excelentemente gestionado puede asegurar la competitividad de la empresa hoy, pero quizá no mañana. Clic para tuitear

 

Es conocida la diferencia que encontramos en España con respecto a los países de nuestro entorno, en cuanto al tamaño de las empresas sea cual sea el sector que queramos analizar. Mientras que en Europa encontramos empresas de tamaño elevado, bien sean fabricantes o distribuidoras, las empresas españolas son significativamente más pequeñas, provocando esta realidad una reducción de sus posibilidades de competir, o al menos competir bien.

Esta realidad ha sido observada y aprovechada por muchos inversores (fondos de inversión, fondos de capital riesgo, etc.), que se han posicionado en diversos sectores con el objetivo principal de consolidar grupos de empresas de mayor tamaño a los existentes, consiguiendo así una posición competitiva dominante o, al menos, de mayor ventaja.

Ganar tamaño es importante, y aunque no sea la panacea que soluciona todos los problemas, sí genera innumerables ventajas: economías de escala, mayor capacidad financiera, niveles más elevados de rentabilidad, etc. 

Algunas organizaciones perdieron una gran parte de sus ingresos a raíz de la crisis de 2008. En ciertos sectores, dicha pérdida se acercó al 50% de los mismos, y la recuperación posterior no ha devuelto las ventas a los niveles previos a la crisis.

Por lo tanto, cabe preguntarse si nuestra empresa soportaría una nueva reducción (no del 50%, pero sí quizá del 15% o 20%) en estos momentos, porque, en caso de no tener cierta seguridad sobre ello, es momento de poner soluciones en marcha.

Para conseguir esta segunda G, el primer impulso puede ser pensar que con los crecimientos orgánicos (los que puede conseguir la empresa utilizando sus propios medios y recursos) será suficiente. Pero ya hemos visto que el ritmo de recuperación de ventas post-crisis (habitualmente de 1 dígito anual), no ha devuelto, en muchos casos, a los niveles anteriores de ingresos.

Es por ello conveniente realizar un ejercicio que abra las posibilidades más allá del potencial de nuestra propia empresa y ponga la atención en opciones de colaboración, adquisición o fusión con otras compañías que puedan complementar los servicios o productos que ofrecemos.

En este sentido, nuestro Plan Estratégico Aterrizado (PEA) ayuda a fijar hacia dónde queremos llegar, con quién, cómo y para qué.

 

¿Qué es un Plan estratégico aterrizado y qué conseguiré con él?

En Improven analizamos datos, planteamos las preguntas adecuadas, aportamos nuestra experiencia para conseguir conjuntamente contigo y tu equipo una hoja de ruta a implementar. Te ayudamos a reflexionar el equipo sobre todas estas incertidumbres para poder así tomar decisiones acertadas sobre el futuro de tu empresa.

 

Por medio del PEA, conseguiremos:

  • Un elevado nivel de claridad sobre cómo está nuestro entorno, con un foco especial en el sector en el que se mueve nuestra empresa.
  • Comprender las oportunidades que existen para nuestra compañía en base a lo que ofrece el entorno. Por supuesto, también las amenazas o retos existentes. (¿concentración del sector?, ¿empresas cada vez más grandes? ¿alianzas entre empresas complementarias?).
  • Diseñar un posicionamiento claro, que ponga en valor nuestras fortalezas, clarificando muy bien cuál es nuestra misión y visión como organización.
  • Construir, a partir de ahí, los ejes y líneas estratégicas concretos que harán posible el cumplimiento del plan que hayamos marcado.
  • Fijar los objetivos numéricos a los que queremos llegar, la forma de conseguirlos y, muy importante, con quién.

 

Es obvio que éste no será un ejercicio menor y que, además de realizarlo, será mucho más importante su puesta en práctica y ejecución.

Toda estrategia necesita ser escrita y compartida, pero mucho más importante es que después seamos rigurosos con su ejecución.

 

Toda estrategia necesita ser escrita y compartida, pero mucho más importante es que después seamos rigurosos con su ejecución. Clic para tuitear

 

Realizar este ejercicio obligará, en base a nuestra experiencia, a numerosas reflexiones y conclusiones que, de otra manera, no se conseguirían:

  • ¿Es el camino hacia el que queremos ir, algo compartido por todos los miembros del consejo y /o dirección?
  • ¿Existen puntos de vista diferentes? ¿Cómo llegamos a un consenso?
  • ¿De qué manera queremos conseguir el crecimiento (fusiones, alianzas, adquisiciones…)?
  • ¿A qué números nos va a llevar el plan? ¿Los vemos alcanzables? ¿Son suficientes para poder competir de manera sostenible los próximos años?
  • Y a nivel organizativo, ¿está preparado el equipo para llevar a la compañía al siguiente nivel que estamos diseñando. Si no es así, ¿qué cosas se han de cambiar necesariamente? ¿Contamos con todo el talento necesario? ¿Necesitamos atraer talento externo? ¿En qué áreas?

 

Ganar un tamaño considerable, ésta segunda G (grandes), es un reto importante para cualquier empresa que quiera elevar su competitividad y llevarla al siguiente nivel: un nivel que le asegure seguir siendo sostenible y sólida durante muchos años.

Para finalizar, las dos últimas G, no por ello menos importantes: empresa ganadora y empresa generosa.

 

 

3. G de Ganadora. 

 

Una vez fijada la estrategia no debemos desfallecer en la puesta en marcha, y debe existir un elevado nivel de determinación para conseguir los objetivos marcados. Habrán dificultades, desde luego;  habrá que ir modulándola por el camino, sí; pero lo importante es conseguir el plan marcado al máximo nivel de cumplimiento posible.

Podemos modular la hoja de ruta marcada, hacerla flexible, adaptarla, pero no renunciar a su cumplimiento, al menos en un grado elevado.

 

 

4. G de Generosa

 

En cuanto a la implicación e involucración del mayor número de colaboradores posible. Compartir el hacia dónde queremos llegar y cómo queremos hacerlo, no será suficiente si no involucramos a todo el equipo y conseguimos que sus proyectos personales coincidan con el proyecto empresarial. El “con quién” es uno de los aspectos más importantes a la hora de conseguir los objetivos marcados y, no cuidarlo puede poner en riesgo que consigamos todo lo anterior.

Compartir la hoja de ruta e involucrar al máximo a todos nuestros colaboradores incrementa de manera significativa las posibilidades de éxito en el cumplimiento del plan. 

 

Compartir la hoja de ruta e involucrar al máximo a todos nuestros colaboradores incrementa de manera significativa las posibilidades de éxito en el cumplimiento del plan. Clic para tuitear

 

El mundo evoluciona muy rápido, y las empresas no pueden ser menos. Ya se habla de la tecnología 5G para 2020, y es posible que la wifi a veces no funcione…. ¿estás preparado?

 

 

 

 

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