¡Hasta el infinito y más allá: Cómo elegir al mejor equipo!

23 Oct2017
Equipo de empresa y estrategia.

“Tener un buen equipo es tan sencillo como tener siempre gente más lista que tú, y tan difícil como conseguir que quieran estar contigo mucho tiempo”

En todas las empresas con las que he colaborado, y son ya más de 100, he visto empresas con éxito de muchos tipos: empresas con productos muy bien diseñados y comercializados, con buen posicionamiento de marca, con gran eficiencia en costes, con políticas de promoción muy acertadas, con una segmentación de cliente y canal perfectas, con altos niveles de integración con el cliente… pero hay una realidad muy clara: Ninguna empresa tiene éxito si no cuenta con un equipo realmente sólido.

Ninguna empresa tiene éxito si no cuenta con un equipo realmente sólido. Clic para tuitear

Gestionar una empresa es como hacer un viaje, conoces el punto de partida, conoces dónde quieres llegar, pero no siempre conoces la manera en la que vas a llegar a tu destino, pues las hay y muchas. Pues bien, los compañeros de este viaje determinarán lo lejos que llegaremos, y las decisiones que estos compañeros tomen harán que el camino sea más fácil o mucho más difícil. Por lo tanto, tener a los mejores compañeros de viaje, que estén involucrados en el proyecto y altamente motivados, es algo en lo que no deberíamos fallar, ¿no crees?

Os voy a poner un ejemplo que viví en primera persona en una empresa del sector metalmecánico. Se trataba de una empresa que se encontraba estancada en ventas y con rentabilidades decrecientes desde hacía 4 años. En esta empresa existía una gran dependencia del director general, él determinaba la estrategia y los directivos la ejecutaban. Cuando entramos a trabajar con ellos los directivos estaban desmotivados e incluso apáticos, lo que incrementaba la desconfianza del Director General hacia ellos.

A nivel estratégico, desde hacía años, muchos clientes buscaban en Asia productos similares a los que esta empresa producía, a unos precios un 30% más bajos ya que no se había evolucionado en la gama de productos, y los clientes exigían o una mayor calidad técnica o un menor precio.

El problema es mi equipo

Se había diseñado anteriormente a nuestra colaboración un plan de reestructuración bastante claro y definido. Éste implicaba la toma de decisiones críticas en la empresa como, entre otras, el cierre de una unidad de negocio deficitaria (con gran competencia asiática y muy intensiva en mano de obra), estrechar y mejorar la gama de producto para optimizar la tesorería reduciendo el stock e incorporar comerciales más técnicos para vender más en las unidades de negocio más rentables. La viabilidad del negocio parecía estar garantizada con estas decisiones,  pero tras 8 meses de trabajo lo que sobre el papel debería haber sido un éxito fue todo lo contrario. Surgieron importantes resistencias internas, no se acababan de ejecutar decisiones y los resultados continuaban empeorando. Además, 2 personas del equipo directivo habían abandonado la empresa. Las quejas del Director General hacia su equipo se producían cada vez con mayor frecuencia.

Mejora avanzada de las organizaciones

Las causas del problema

Nuestra entrada en la empresa para intentar solucionar esta difícil situación supuso para ellos, en palabras de uno de los directivos, “La última esperanza de salvar a la compañía”. Este comentario era bastante dramático y nos permitió hacernos una idea sobre cómo estaban viviendo gran parte del equipo la situación; la situación era mala pero no insalvable como se desprendía del comentario de aquel miembro del equipo.

Una vez nos pusimos manos a la obra a trabajar con ellos entendimos que el principal problema era la falta de implicación del equipo directivo y, cuando ahondamos en las causas, esta era casi la única consecuencia lógica. El Director General había diseñado un buen plan de viabilidad pero no lo había compartido ni trabajado con los directivos, que se sentían totalmente ajenos a ese plan y se consideraban simples ejecutores. De hecho, la comunicación de la situación financiera de la empresa era tan deficiente, que algunos directivos ni siquiera entendían muy bien a qué se debía la urgencia en la aplicación de las medidas planteada.

Estrategia y buen equipo

 

La solución está en el equipo

Entendimos que el problema no era tanto el “qué”, sino el “cómo” se había diseñado el Plan. Para solucionar este problema, redefinimos el Plan Estratégico en colaboración con todo el equipo directivo y algunas personas clave del resto de la organización, integrando nuevas medidas propuestas por ellos y aumentando el impacto global de las mejoras a obtener. Trazamos además un plan de acción (Plan 100 días) que aceleraba y aseguraba la obtención de resultados. Incorporamos a un nuevo responsable de ventas, mejoramos el nivel de servicio, estrechando el porfolio de productos, y mejoramos la productividad de la planta en un 34%. Junto a todo esto incorporamos 3 mandos intermedios nuevos que supusieron un importante salto de calidad en la empresa.

Tras 4 meses de trabajo “en equipo”, mano a mano con la empresa, la cuenta de resultados proforma había mejorado en 8 puntos sobre ventas, enfocando la empresa hacia la sostenibilidad. Nada mal, ¿verdad?

Causas del cambio

¿Qué es lo que realmente pasó? Mirando hacia atrás, creo que las dos principales claves del éxito fueron completar el equipo, tanto directivo como de mandos intermedios, con personas con gran talento, así como conseguir la implicación de todo el equipo en la estrategia.

Con esto llegó lo más importante: el Director General de la compañía entendió la potencia brutal de contar con un equipo de calidad (y éste lo era) y motivado, así como la gran importancia de delegar, tolerar el error y enfatizar la proactividad de las personas. Con esto, los directivos aprovecharon la oportunidad para crecer y responsabilizarse de los proyectos y principales procesos de la empresa, lo cual debo decir que era uno de sus anhelos.

El Director General de la compañía entendió la potencia brutal de contar con un equipo de calidad (y éste lo era) y motivado, así como la gran importancia de delegar, tolerar el error y enfatizar la proactividad de las personas. Clic para tuitear

La frase inicial, pese a su obviedad, es una de las conclusiones importantes consecuencia fruto de muchos trabajos, y de la observación de multitud de equipos muy diversas empresas. Es una realidad que las empresas con buenos directivos y mandos intermedios son mucho más sostenibles y tienen más probabilidad de tener éxito y mejores resultados. Y a ti, ¿Te preocupa tener el equipo que te acompañe a cumplir los retos de tu empresa? ¿Sabes cómo crear un equipo implicado y alineado con la estrategia empresarial? ¿Sabes cómo llegar a ser una empresa atractiva y que fidelice a tus mejores trabajadores? Ojalá la respuesta sea sí, y, en tal caso, te felicito pues mi experiencia me dice que no es habitual, ni fácil…

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