¿Cuál es el mejor organigrama?

26 Abr2019

 

Las empresas pasan por diferentes etapas en su vida, al igual que las personas. Y en cada etapa tiene distintas necesidades, motivaciones y objetivos.

Muchos directivos tienen muy clara la respuesta. De hecho, si hiciéramos una encuesta, saldría con toda probabilidad un organigrama bastante similar a este: bajo la figura del Director General colgarían los siguientes directivos: Operaciones, Comercial (y de marketing, tal vez), Financiero, y Recursos Humanos. Es posible que algunos opten por añadir un Director de Marketing independiente del Director Comercial, un Director de Sistemas, puede que uno de Compras… y así.  

Normalmente los directivos piensan que los organigramas deben constar de «cajas» de las que dependen distintas áreas de la empresa para que haya un flujo de comunicación, dependencia y control que fluye de arriba hacia abajo y viceversa. Y, en parte, podríamos decir que es así, pero, aún siendo de este modo, falta lo más importante para definir un “buen organigrama”.

Antes de pensar en el organigrama debemos plantearnos unas preguntas importantes que, una vez contestadas, nos facilitarán su diseño.

 

Las 6 preguntas claves para diseñar un buen organigrama

 

1. ¿Cuál es el propósito de ese organigrama?

 

El organigrama debe definir lo que va a hacer la empresa durante los próximos años, es decir, debe ser coherente con la estrategia de la empresa.

 

2. ¿Cuáles son los objetivos estratégicos de la empresa?

 

Concretando la respuesta a la pregunta anterior, debemos recordar y tener muy presentes los ejes estratégicos en los que se va a dividir, valga la redundancia, por un lado,

a) La estrategia de la empresa (por ejemplo puede ser expansión internacional, mejora de la rentabilidad, potenciación del talento…)

b) Y las líneas estratégicas (la colección de iniciativas para lograr la ejecución de esos ejes).

Con esto podremos empezar a pensar algunos puestos que van a ser clave en nuestro organigrama. Por ejemplo:

  • Si vamos a desarrollar nuevas gamas de productos, el marketing e I+D deberán ser relevantes.
  • Si la digitalización es un eje estratégico de la empresa, el departamento de sistemas es posible que se quede corto debajo del de administración.
  • Si vamos a crecer en el exterior focalizadamente y esos mercados son muy diferentes al nacional, ¿No tendría lógica disponer de un departamento de exportación?

En resumen, si tenemos clara la estrategia, hemos de actuar decididamente en el organigrama para propiciar su ejecución.

 

3. ¿Qué procesos son estratégicos y no estratégicos?

 

No todo es estrategia, también hay que seguir facturando… Hemos de conocer los procesos más estratégicos de la empresa, aquellos que nos hacen diferentes, que aportan valor al cliente, y que forman parte de la propuesta de valor que aprecia el cliente actual y el futuro. Una vez sabido esto, podremos definir, también, cuáles son los departamentos que hemos de incorporar al organigrama.

Herramientas como la Cadena de Valor, el mapa de Procesos, el Customer Journey Map nos pueden ayudar a definir estos procesos estratégicos.

 

4. ¿El organigrama debe ser flexible?

 

Los organigramas deben reflejar el estado de la empresa, y en absoluto deben ser rígidos ni permanentes. Una empresa que atraviese por distintas situaciones tendrá distintos organigramas que obedezcan y ayuden a las mismas. Por ejemplo, una empresa que está en una etapa de expansión tiene, evidentemente, distintas necesidades que una en fase de reestructuración.

 

5. ¿Y si no tengo a las personas adecuadas?

 

Uno de los fallos más comunes a la hora de diseñar organigramas es adaptar la organización a las personas que tenemos en la empresa. Debemos ser honestos y sinceros tanto con nosotros mismos como con las personas del equipo. Eso, en muchas ocasiones nos obligará a:

  • Tomar decisiones duras, como por ejemplo, relegar a personas que han sido importantes y, en algún caso, prepararse para que alguien no esté de acuerdo con lo planteado abandone el proyecto. Hemos de tener claro que la estrategia y la organización deben estar por encima de los nombres, y digo expresamente nombres y no personas…

 

  • Definir a los mejores para los puestos más importantes, estén dentro o fuera de la empresa, tomando, cómo no, siempre en consideración,  tanto el valor como la experiencia que tienen las personas con una trayectoria ya en la compañía.

 

6. ¿Hay algunas áreas «obligatorias»?

 

Podríamos decir que, cómo no! Por supuesto está, en función de la estrategia; pero, sin duda alguna, entendiendo hacia dónde va el mundo, podríamos apostar que, áreas como talento, digitalización, cliente e innovación, van a marcar diferencias entre empresas del mismo sector.

Uno de los grandes aprendizajes que nos dan la múltiple variedad y tipología de cliente, es el referente a la importancia de la organización dentro de las empresas, así como a la dificultad de ligar la estrategia con la ejecución del día a día. Contar hoy con expertos en estrategia y de organizaciones excelentes es casi diría yo clave, pues ellos logran alinear a la organización con la estrategia, trabajando con los equipos para definir los objetivos y colaborando con ellos para conseguirlos.

 

Si te interesa saber más sobre las posibilidades y metodologías que nos posibilitarían alcanzar estos objetivos me encantará compartirlas contigo pues, para qué sino para entablar un diálogo, escribimos? ¡Anímate y pregúntame pues desde luego estaré encantado de hablar contigo!

 

 

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