Otra vuelta de tuerca a la caja en tiempos de crisis

Introducción

¿Quién no ha encontrado en los bolsillos de sus abrigos y trajes guardados en sus armarios algún billete o moneda olvidados? Pues bien, en nuestros balances existen un montón de partidas a las que se les puede dar un par de vueltas y sacar algo de liquidez, que nos puede hacer superar algún periodo de escasez de caja. La lástima es que el momento de pensar en buscar ese euro olvidado, suele ser demasiado tardío en la mayoría de los casos, por lo que tenga o no necesidad, empiece a optimizar su balance, intentando hacer líquido todo lo que sea posible.

Cójase un balance de sumas y saldos al máximo detalle y vaya partida por partida pensando si puede ser liquidable o no y qué tiene que hacer para que se transforme en efectivo en el menor tiempo posible. Deje de lado momentáneamente los resultados y céntrese en la caja, ya que sin ella, de nada le valdrá obtener grandes beneficios si no puede atender sus pagos corrientes. Revise sus activos financieros o no, sus clientes, sus proveedores, sus costes de estructura y sus acreedores públicos y privados, y lo más importante: ¡¡empiece ya!!.

Activos materiales

Hagamos una revisión de los activos de la compañía a fin de determinar qué podríamos liquidar. Seguro que después de este entorno turbulento, algún despacho se ha quedado vacío o alguna máquina ha dejado de usarse, así que deberíamos hacer un listado de aquellos activos que podrían lanzarse a la venta, tanto a nivel interno (equipos informáticos en desuso, etc…), como a nivel externo (empresas de segunda mano especializadas, competencia o empresas internacionales que vienen a nuestro país interesados en comprar a muy bajo precio maquinaria y utillajes usados).

De la misma manera, muchas empresas han lanzado sus inmuebles a la venta con compromisos de alquiler (con fórmulas de sale and lease o sale and leaseback, que aunque pueden afectar gravemente su EBITDA (aparición de un coste de alquiler que antes no tenían), pueden solucionar sus problemas de caja en gran medida.

Activos financieros

Ocurre también que caen en el olvido las acciones, bonos y otros activos dinerarios que las entidades financieras nos hicieron adquirir como contraprestación a la concesión de diversos productos de financiación y que podríamos liquidar y nos permitiría mejorar nuestra caja. Esta permanencia en los balances son debidas a que las valoraciones están por debajo de su valor de adquisición y no apetece aplicarse una pérdida o por la existencia en los mismos desde hace tanto tiempo, que todo el mundo las tenía olvidadas.

Para aquellos que tienen activos financieros a largo plazo y que tienen que esperar a vencimiento para obtener liquidez, úsenlos como pignoración de préstamos o créditos en caso de que sea necesario.

Pasivos financieros

Ya que estamos, le dedicaremos unas palabras a las pólizas de crédito, para aquellas empresas que a estas alturas aún dispongan de alguna. Pues bien, sepamos que la póliza de crédito es un producto de circulante que financia circulante y como tal, la financiación entra y sale de la compañía, logrando sufragar momentos de iliquidez. Tenemos que tener en cuenta que dichos momentos no pueden ser perpetuos, ya que de lo contrario, pasan a ser instrumentos que financian el largo plazo, haciéndose mal uso de los mismos.

El criterio de las entidades financieras se rige por cancelar todas aquellas pólizas de crédito que están en uso continuo en más de un 75%, ya que si la empresa ha sufrido pérdidas en este último año, las mismas serán las que se habrán financiado con este producto, perdiéndose la esencia del objetivo de este tipo de financiación. Por lo tanto, hay dos opciones si se encuentra en esta situación: jugársela al vencimiento o plantearle a la entidad la prestamización a plazos no menores a 5 años, por lo que pueda pasar. Si se la juega, es muy probable que la prestamización sea casi obligatoria a 3 años, por lo que debería planificar con tiempo la negociación. Esto no es una forma de exprimir caja, pero es una forma de que no se quede seca súbitamente al vencimiento.

Clientes

Seguro que podemos dar una vuelta de tuerca a la gestión de cobros actual y para ello es necesario clasificar a nuestros clientes en función de su medio de pago. Si podemos anticipar sus facturas o emitirles los correspondientes recibos, no tendremos problemas, pero lamentablemente las entidades financieras están minimizando este tipo de productos en pro de los descuentos de efectos, ya que existe mayor seguridad para ellos. Una fórmula que puede generarnos caja es proponer a nuestros clientes que nos apliquen un gasto financiero por pronto pago a cambio de una liquidez inmediata. Esto estará en función de lo sanos que estén y nos afectará negativamente a nuestra cuenta de resultados, pero es una medida que deberíamos intentar.

Si tenemos que esperar el pagaré para poder hacerlo líquido en nuestras líneas de descuento, habremos notado que tarda en llegar hasta incluso muy cerca de su vencimiento, por lo que la financiación de que disponemos no nos soluciona nuestros problemas. Ahora es cuando tenemos que echar mano del factoring y proponer a nuestras entidades financieras el estudio de los riesgos que asumimos con nuestros clientes. De esta forma podremos anticipar las facturas en el momento sean emitidas y la liquidez volverá a surgir de nuestra financiación. Este producto es el estrella en estos momentos de la economía.

Proveedores

Otra masa del pasivo que se tiene que procurar exprimir son los proveedores. Sabemos que la Ley de Morosidad está muy comentada en estos últimos tiempos, pero la viabilidad de la empresa está en juego y tenemos que ser conscientes de la realidad por la que estemos atravesando. Al igual que los clientes, los proveedores también deben ser clasificados antes de tomar ninguna decisión. Esta clasificación deberemos realizarla en base a la importancia de la deuda por volumen. De ahí extraeremos 3 tramos sobre los que volveremos a realizar una clasificación basada en la importancia de los mismos para la organización, en base al volumen de compras y la dificultad de negociación.

La primera de las clasificaciones (volumen de deuda) nos servirá para centrarnos en lo importante (atacar directamente al 80% de la deuda) y la segunda de ellas para saber hasta dónde podemos estirar a la hora de plantear un programa de pagos aplazados (teniendo en cuenta que en algunos de los proveedores no tenemos capacidad de negociación, o sustitutos en el mercado y por tanto no podremos forzar lo deseado).

Acreedores

Ya que estamos, deberíamos de aprovechar para dar una vuelta de tuerca a aquellos servicios que conforman nuestros costes de estructura, tales como seguros, alquileres, telefonía, servicios profesionales, suministros eléctricos, combustible, etc. En estos momentos, la fidelidad al proveedor en este tipo de productos o servicios es nula y hay montada una batalla de precios en el mercado de la que hay que aprovecharse. Empiece a solicitar a otras compañías sus presupuestos y compárelos con los actuales. Es muy posible que se produzcan ahorros de hasta el 20% de algunas de las partidas.

Administraciones públicas

A estas alturas entiendo que todo el mundo se ha borrado de la mente la máxima de «yo pago mis impuestos como es debido en tiempo y forma, ya que me importa mucho el qué dirán mis competidores o proveedores» y nos hemos hecho expertos en retrasar y aplazar el pago de los distintos impuestos, ya sea el IVA y la Seguridad Social (a excepción de las cuotas por accidentes y enfermedades profesionales y aportaciones de los trabajadores por cuenta ajena y otros asimilados), en mayor medida.

Deberíamos aprovechar solares u otros inmuebles libres de cargas o no cargados lo suficientemente de deuda, así como maquinaria, para poder ser ofrecidos a la Administración Pública a cambio de aplazamientos en el pago de impuestos. Si lo pensamos bien y comparamos el tipo de interés legal con el cotizado en los préstamos ICO, por ejemplo, nos daremos cuenta que es la financiación más económica que podemos encontrar ahora mismo en el sistema.

Estoy convencido que con el tiempo que hace que estamos soportando la lluvia de la escasez de financiación, ya se habrá actuado sobre muchos de los puntos expuestos anteriormente, pero vuelva a comprobar cada una de las inversiones que posee y verá cómo es posible dar otra vuelta de tuerca y es capaz de generar algo de caja a lo que creía era imposible.

Vicente Espert

Director Financiero

vespert@improven.com

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